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El ultimo escrito.

Nunca me ha inspirado escribir para ti…
Pero alguna vez lo hice, solo una vez.
Te dedique el único escrito pensado en ti.
Fue una noche; una noche, que por enésima vez
habías roto mi corazón, pedazos que hicieron
brotar lágrimas sobre la almohada
donde muchas veces posaste tus sueños
junto a los míos…

y sin embargo, aquí me tienes escribiendo
la última nota destinada a ti;

Una mañana de palabras recriminadoras, desalentadoras.
No podría escribir otra cosa.
¿Y cómo podría escribir, si, se trata de ti?
Nunca pude escribir maravillas sobre tus ojos,
Sobre tu boca o sobre los dos jugando con el agua
en algún parque, mientras yo me reía
viendo tu semblante enojado.

¿Cómo podría escribir los momentos felices?
Si, los errores siempre pesaron demasiado
sobre los buenos momentos y las escasas risas.

¿Cómo podría recordar algo con tanto amor?
Si, siempre hablábamos a gritos,
hacíamos el amor como si lo compráramos…
Cogíamos como los perros que se encuentran
por las calles…

¿Cómo podría hablar de un nosotros?
Si, nunca pudimos desnudar nuestra alma
frente a los ojos del otro.

Siempre solías reclamarme, que me hiciera la víctima,
para así, poder convertirte tú en ella.
Nunca te gusto mí forma de amar
y siempre la pusiste bajo mis defectos,
elevando, tus deseos, tus gustos, tu libertinaje.
Algo que solías llamarle; libertad (egoísmo)
el amor que te ofrecía, el que sentía por ti
lo llamabas: opresión.
decías que te sentías esclavizado.
que buscara otra forma de amarte.
Pero el amor que te brindaba era
lo más sincero y leal que tenía en la vida
para darte…

¿Cómo iba a buscar otra forma de amarte?
¿Cómo iba a entender, que en realidad querías seguir
siendo libre como cuando te conocí?
Que para ti la libertad; es volar en brazos diferentes,
es, no estar en ningún lugar, es correr por encima
de cualquier sentimiento al que no eres capaz de entregarte
que para ti estar con una sola mujer y entregarte
es esclavizarte… Que no sabes amar al que te ama.

Que siempre me dijiste:
que amar es dar y no esperar.
Pero nunca te vi actuar lo que decías.

¿Cómo iba entender lo que querías?
Si, no podías encontrarte a ti mismo,
que te envolvías en cosas contradictorias
que francamente yo no entendía.
Que querías que te soltara
pero no podías estar sin mí, por que
alla afuera, no te sentías tan amado
como te sentías a mi lado.
Que me amabas pero no eras capaz
de renunciar al pasado, a tu llamada “libertad”

Que siempre que volvías,
regresabas con las mismas ataduras
que no eran las mías,
eran tus miedos a estar sólo conmigo
era tu orgullo, el ego de todo hombre
el que te apresaba.
Cuando hacias algo
por mí y sentías que no era correcto,
porque todos los de allá fuera te gritaban
que eso un “hombre” no lo hace.

¿Cómo querer seguir amándote?
si, tú no sabías amarme
si, a ti no te gustaba como era el amor, conmigo.
si, tu boca siempre estuvo llena de reproches
si, yo nunca fui suficiente para ti.
si, siempre buscabas la manera para
que no quisiera seguir.
Sí, siempre decías que te sentías atrapado
y me retenías cada vez que decidía marcharme,
pero nada cambiaba entre lo que hacías y decías.
Que Simplemente me descolocabas…

Que eran tus cadenas y no las mías…
que yo ya me he ido y aun no
tienes libertad, porque la soledad
también apresa y condena.

Porque aquí conmigo o
allá con otra, la serie es la misma cosa.
Que eres tu aunque no lo aceptes,
aunque no lo sepas.

Que siempre has querido ser
un animal tan libre como el águila,
y eso es algo que nunca obtendrás
y tendrás que soportarlo, toda tu vida
siendo simplemente un pobre humano más.

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