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Mostrando entradas de septiembre, 2015

sin prisas

Que no tengo ninguna prisa por olvidarte; que da igual si pasa hoy o mañana que no quiero apresurar el tiempo ni las cosas, que no entrare a los bares solo para ponerle fondo a mi dolor.
No voy a saltarme ni un solo paso, no voy a equivocarme jugando al vencedor. Yo sé muy bien mi derrota y no me da miedo enfrentarla, que no quiero fingirme sonrisas ni felicidad ahora como muchos lo hacen para estar en el mismo lugar mañana. Que esto dure lo que tenga que durar, que duela lo que tenga que doler, pero que valga la pena todo el amor que hubo que nunca fue poco. Que si tengo que sufrirte un siglo, lo voy hacer sin alteraciones, no quiero el consuelo de nadie, no me interesa, no estoy disponible pero sobretodo no estoy dispuesta a nada con nadie!, cuando digo esto me asusto, porque de verdad es tan profundo, y no quiero ni un hombre detrás de mí, no me interesan los mil pretendientes que hacen fila. Que va a pasar mucho tiempo antes de que me dé cuenta que te he olvidado, antes de que me…

Tonta

Nunca sabrás cuanto tiempo te llore, cuanto tiempo pasó para que pudiera volver a sonreír, cuanto tiempo pasó para  olvidarte. Las veces que escondí la cara en la calle y baje la mirada para que la gente no me viera llorar. Las tantas veces que me desperté buscándote, extrañándote, llorándote. Que no podía conciliar el sueño. Que me dejaste rota de mil maneras, que te odie rodeada de tanto amor que me quede sintiendo. No había día que no recordara la forma tan fría en la que me abrazabas y me besabas, la forma en que me gritabas y me reprochabas tantas mentiras, tu maldito egoísmo y mezquindad. Todas las palabras que me trague y ya no quise escribir. Me sabia de memoria lo que harías, que me reventaba en la cara tus palabras llenas de orgullo y burla cuando me restregaste lo feliz y libre que te sentiste cuando no hubo nadie que te dijera nada, cuando no estaba a tu lado, aquel día que me dijiste que ya no tenías ganas de verme que ya no despertabas mas con ganas de estar conmigo, qu…

Sin ver, se.

Cuando supe que ya había alguien mas, que me habías olvidado por completo, cuando supe que le hacías los mismos comentarios que a mi, que la buscabas de la misma forma que me buscaste a mi, todo dentro de mi se rompía, cada vez que leí y veía imágenes que llegaban de algún lugar en el que siempre se empeñaban en hacerme ver lo que no quería. A veces creía que ya no me importaba, por que ya estaba preparada para esperar cualquier cosa de ti, pero aun me dolías. Estuve siempre junto a ti, verte ir lejos mientras yo me quedaba con los brazos estirados, estuve ahí viéndote sonreir mientras yo lloraba, viéndote ser feliz mientras yo sufría todo lo que tuviera que sufrir. Te eche de menos mucho tiempo. 
Te llore siempre después de las miles de veces que dije que ya te había superado.

Dias de ayer

Hay días como hoy que lo único que quiero es quedarme en la cama todo el día que no tengo ganas de abrir los ojos para no mirar mi realidad sin ti.
Que te prefiero en mis pesadillas porque ahí todavía puedo mirarte e incluso a veces abrazarte.
Que me declaro casi vencida y a punto de flaquear y tomar mi celular: decirte que te extraño que mis heridas están supurando que te extraño tanto...
Tomarte la mano y ponerla sobre mi pecho para aplacar el dolor.
Que lo tomes con tu puño
y lo arranques de mi  
Hay días que no puedo que no quiero. no quiero olvidarte no quiero dejarte de querer
Y me siento justo al borde del abismo mientras me decido a saltar. olvidarte, dejarte pasar.
Me siento, me levanto de ese borde como si quisiera salvarme por tus manos que son mi muerte
Hay días como hoy que lluevo a relámpagos.
Hay días como hoy que solo quiero la calma del silencio la tenuidad de la soledad que no quiero levantarme ni mirar al mundo sin ti que los días como hoy son una oleada de …

El cielo sobre mi cabeza

Ya el cielo callo sobre mi cabeza,
hay tormentas(os)
y se aproximan los peores diluvios.

Terremotos en el corazón,
charco de lodo bajo mis pies,
estoy vencida.
el telón ha caído
y la cuerda aprieta mi cuello
tan despacio que intensifica el dolor.

Las flechas llegan directo a mi pecho,
pero no me matan, me torturan
y ya no aguanto más y ya no puedo más,
pero sé que saldré viva.
Cada herida mañana será una sonrisa,
voy a vivir después de casi morir,
cuando me vacié de ti.

El cuerpo me tiembla, es la maldita ansiedad.
Y me hago tan fuerte para no sucumbir a mi salvación,
que me maten, que me maten,
que me maten de una vez,
que me aplasten el corazón con mil ladrillos
que eso duele menos que todas las metáforas que escribo.
Que me bofeteen y me borren la memoria a balazos.

Por fin me he arrojado al vacío
por fin estoy cayendo
y parece no tener fin
todo es oscuro,
veo tu rostro atormentándome
el alma y la mirada.
Me enciendo en llamas
que queman a fuego lento
y mi pie…

Volar

Volar, lo que se dice volar...
Hace mucho que no encuentro la metáfora en mis ojos, ni el roce de tus labios por la mañana. Y no es que te haya dejado de querer, simplemente te empiezo a buscar un poco menos.
Entre tanta distancia implícita y silencios que no valen la alegría sino la pena, empiezo a recordar un poco el material del que estoy hecha.
Ese vértigo de verme sola en ocasiones donde siempre estuvimos de la mano asusta, pero tampoco me congela el siguiente paso.
Aun así, evito el contacto con las alturas.
Por si acaso.
Volar, lo que se dice volar...
No sé porqué a veces entre mis sueños creía que vendrías del otro lado: por el izquierdo del pecho. Cargado de encanto y cosas nuevas que contar.
No sé porqué creía que vendrías en bicicleta y sudando, vestido de sonrisa, con la apuesta segura, con mi destino en un puño, con el pelo de amanecer en la playa, con la playa dispuesta a amanecer en tu pelo.
No sé porqué creía que tendrías los ojos de llanto, el "te echo de menos&…

Nueva sensación

Veo sobresalir a una chica; es esbelta, hermosa, y esta melancólica porque acaba de separarse de un chico. Sufre, pero su dolor es menos agudo que su asombro ante el descubrimiento del tiempo; lo ve como jamás lo había visto antes.

Hasta entonces el tiempo se le había revelado como un presente que avanza y se traga el porvenir; lo temía cuando avanzaba veloz (si esperaba algo malo) o se sublevaba cuando se hacía lento (si esperaba algo bueno). Pero ahora el tiempo se revela de un modo muy distinto; ya no se trata del presente victorioso que se apodera del porvenir; se trata del presente vencido, cautivo, que el pasado se lleva. Ve a un chico que se aleja de su vida y se va, inaccesible ya para siempre. Hipnotizada, solo puede mirar ese pedazo de vida que se aleja, resignada a mirarlo y sufrir. Experimenta una sensación, del todo nueva, que se llama añoranza.

Esta sensación, este deseo invencible de regresar, le descubre de golpe la existencia del pasado, el poder del pasado, de su pa…

Tu sombra en mi ventana

Muchas veces busque tu sombra
a la luz de mi ventana,
esa sombra que llegaba a media noche
a tocar mi ventana,
que me hacia asomarme
y mirarte ahí fuera
envuelto entre mas sombras.

Y yo salia a tu encuentro.

Muchas veces , aunque estuviera enojada.
salia, y discutíamos
me hacia la fuerte sin ningún éxito.

Discutíamos.

Y al final como todas la veces
me entregaba a ti,
terminaba por saltar
entre tus brazos
y agarrarme de tus labios.

Tu sombra en mi ventana.

Todavía la extrañe muchas veces
y cuando me despertaba
por las noches,
solía buscarla,
pero ya no estaba.
y nunca mas volvió aparecer.

Muchas veces me quede despierta
buscando el sonido de tus nudillos
golpeando sobre el vidrio.
Nunca mas volvió.

Y yo lo sabia,
no volverías.

Tampoco quería que volvieras
no te esperaba mas,
lo juro.

A pesar de eso;
te buscaba entre los sonidos de la noche,
las pisadas de la gente y en la
sombra de los arboles.
Ya no estabas.

Muchas veces te busque
en el rincón de mi cama,
en el olor de las sabanas.
Te…

Que sepas...

Que sepas que sigo siendo la misma loca, la tuya, la mía, la nuestra, la de nadie. Que sepas que sigo cerrando los ojos y te miro por todas partes, que el viento me sigue trayendo tu risa y la lluvia me sigue mojando de ti. Que sigo siendo la misma loca, la romántica, la cursi. La que desgasta insomnios Pensándote, la que te sueña y amanece sin ti. La que te susurra antes de cerrar los ojos. Yo, la que solo tú conoces, mujer de mil letras y caricias calmas. Que sepas que sigo siendo yo, que soy, que estoy, que vivo y suspiro para llenarte el alma en cada sorbo que le das al aire. Que sepas que sigo siendo yo, con piel nueva todas las mañanas, con sueños eternos. Que sigo siendo yo, contigo, sin ti, extrañándote, escribiéndote, susurrando en tu oído, no me olvides, no me olvides. Sigo siendo tan yo y tan tuya, como siempre como nunca.

El infierno en mis oídos

Debería tener los ovarios más grandes y la puta tristeza pequeña.
Saber tomar decisiones en beneficio personal.
Soy un perro abandonado en la carretera resignada a esperar lo que pase,
con la serteza de que todo esto tiene que acabar.
Voy a perseguirme el rabo por no saber utilizarlo.
O mejor dicho,
me he olvidado de él.
Parir desastres y cuidarlos hasta que te destruya tu propia creación.
De eso se trata ¿no?
Crear para ser violado.
Soy un grano en la arena de una playa perdida.
El punto seguido de quien no sabe leer.
Soy una compleja atónita en la memoria de la guapa que se desorienta en cualquier discusión.
Toc, toc.
-¿quién es?
-Tu miedo más extremo.
-Mucho gusto. Tenga la bondad de darme dos bofetadas.
Sentirme culpable por cosas que yo no he provocado y maldecir con ardor las cicatrices que me dejaste.
La premisa de querer ser algo para alguien no acompaña el querer.
Basta de irritaciones en los oídos.
Del derecho absurdo de la esperanza.
Basta de ser romeo para julietas que ju…

Habla contigo...

Bien, vamos a quitarnos la careta,
vamos, siéntate frente a mí
y mírame a la cara.

¿Puedes?

¿Te haces el valiente?
Bien, sostenenme la mira.
Habla frente a mí, enfréntame.
Habla. No me grites.
He aprendido a escuchar perfectamente.

No, tampoco quiero escuchar de mí,
de mí ya se mucho.
Háblame de ti. Hablar de otra persona es fácil.

¿Eres valiente?
Vamos, estamos solos. No finjas.
No te cubras conmigo.

¿Yo?

No, no te equivoques, ya te he dicho,
de mí ya se mucho.
Anda se valiente háblame de ti, enfréntate a ti,
cada uno contra sus monstruos, ¿puedes?

¡Basta!

Levántate voltea el espejo,
si, mírate no eres más que el reflejo
de tus palabras contra mí,
no te defiendas de mi
yo no soy tu enemiga.

Mira, estas solo contra ti,
mira lo que tenías y destrozaste,

¿No has visto tus manos manchadas de sangre?
Lo suponía, siempre tan mezquino y ciego.
¿Qué has hecho todo este tiempo?, ¿culparme?
No, no me digas lo que no te di ya me lo sé de memoria.
Háblame de ti, de tus miedos y tus erro…

Ví como te alejabas de mí

Te vi alejarte de mí Poco, a poco. Vi cómo me borrabas de tu vida, como me ibas olvidando o como ibas haciendo evidente que me habías dejado de querer que ya no tenías que olvidarme. Te vi alejarte de mí, y yo no pude hacer nada ya estabas muy lejos. Y yo me quedaba no podía soltarte o más bien es que a veces no quería hacerlo y me quedaba sola en medio de lo insólito evidentemente no estaba sola pero así me sentía; sola sin ti, sin mi todo. Pero no amor yo no perdí
Aunque tantas veces me haya sentido pérdida.

Agosto lloro

Me gaste todos los poemas que encontré, que leí, que escribí. Me gaste los cuadernos y las tintas de mis lapiceros, las horas en el trabajo y en la escuela, llorándote en letras.
Todos los días te escribí todos los días te pensé todos los días te extrañe y otros mucho te soñé y ni siquiera en mis sueños eras mío.
Cada poema por día, por lágrima. Agosto, triste agosto. Lloro conmigo mientras todo se acababa.
A veces me despertaba más de lo que dormía, y es que los días se empeñaban en hacerme ver como te ibas acabando poco a poco y todo se iba volviendo realidad, y yo me negaba a ver no quería abrir los ojos, pero cuando los cerraba siempre estabas tú, y todo era así como el terror de mis sueños.
Y yo lloraba, casi siempre por dentro un llanto ahogado, es el peor. y me consolaba a mí misma y me arropaba bajo mi lluvia y escribí para sobrevivir un poquito.
Todos los días luchar contra mí misma todos los días luchar contra el amor que te tenía, contra la heridas.
Y un día ya no …

Y menos mal...

Menos mal que te fuiste.
Así no tendrás que mirarme más por la mañana,
ni soportar la manera que tengo de besarte cuando despierto,
ni esperar en la cama fingiendo que duermes mientras me arreglo
o arropar con caricias el cuerpo después de una noche de guerra.
Menos mal que te fuiste.
Así no tendrás que aguantar mis abrazos apretados como si el mundo se fuera a acabar con tus bostezos,
ni mi constante manía de darte golpecillos en el trasero para apurarte,
no tendrás que reventarte los oídos con mis palabras susurrando en tus costillas,
ni lidiar con mis impulsos de abrazarte por la espalda.
Menos mal que te fuiste.
Así no te incomodará mi mano rebuscando en tu entrepierna,
ni gastar el timbre de tu voz pidiéndome que te vuelva a comer tu miembro,
no tendrás que soportar mi cuerpo sudado junto al tuyo,
ni escuchar otra vez eso de: Espera cariño, que me quiero correr contigo.
Menos mal que te fuiste.
Así podrás borrar mi número de tu agenda,
y leer los libros que quieras sin escuchar …

Historias para partirse en dos y perder la otra mitad.

Aquí está otra vez la imbécil que te escribe de noche y llama a la tristeza por su nombre.
Sí, se me siguen cayendo tus be(r)sos
de los labios.
La distancia no es dormir
con nuestros cuerpos separados,
sino que incluso durmiendo juntos
sigamos sintiéndonos solos.
He dejado de contar las veces que nos dijimos
hasta cuándo, quizá luego, mejor mañana.
Al parecer el hoy siempre nos quedó grande.
El amor es un cubata en el bar
al que salimos por primera vez,
y las cervezas los besos que te daba en cada trago.
Hace mucho que no salgo de bares. No sé si lo entiendes.
En el medio del “tuyo” se nos ha colado
una i griega y al final nos repartimos los
pronombres para no complicarnos.
Como si separando la grieta nos olvidáramos
del precipicio.
Mis ojos siguen siendo ese oasis en el
que solías jugar descalzo
y por mis mejillas todavía gotean tus huellas.
Abro la ventana para que cualquier rastro de olor
que dejaste en las paredes desaparezca,
que idiota,
siempre fue la manera que tenías de entra…

¿?

¿En que momento, ceso la importancia de que yo estuviera a un lado, en frente? responde; o hazme comprender que nunca estuve.

Siempre que hablo contigo acabo muriéndome mas, un poco mas.

¿Cual es mi camino? ¿esperarte? ¿olvidarte? ¿hacer lo que tu haces, ir de los brazos de uno y de otro, hoy dormir con alguien mañana con otro diferente?

Aquí estoy para perdonarte: que aquí estoy para amarte y tu, ¿donde estas, donde estas?

Un adiós

Un adiós...
si, eso fuiste un adiós.
Un adiós que no acaba por irse,
por borrarse.
Por perderse.
Un adiós que no termina por diluirse,
ni tiene terminación.
Un adiós débil.
Un adiós que nació
para quedarse
de esos que no terminan.