Ir al contenido principal

sin prisas

Que no tengo ninguna prisa por olvidarte; que da igual si pasa hoy o mañana que no quiero apresurar el tiempo ni las cosas, que no entrare a los bares solo para ponerle fondo a mi dolor.
No voy a saltarme ni un solo paso, no voy a equivocarme jugando al vencedor. Yo sé muy bien mi derrota y no me da miedo enfrentarla, que no quiero fingirme sonrisas ni felicidad ahora como muchos lo hacen para estar en el mismo lugar mañana. Que esto dure lo que tenga que durar, que duela lo que tenga que doler, pero que valga la pena todo el amor que hubo que nunca fue poco. Que si tengo que sufrirte un siglo, lo voy hacer sin alteraciones, no quiero el consuelo de nadie, no me interesa, no estoy disponible pero sobretodo no estoy dispuesta a nada con nadie!, cuando digo esto me asusto, porque de verdad es tan profundo, y no quiero ni un hombre detrás de mí, no me interesan los mil pretendientes que hacen fila. Que va a pasar mucho tiempo antes de que me dé cuenta que te he olvidado, antes de que me dé cuenta que disfruto de mí, antes de que me vuelva a embrutecer.

Que voy muy lenta pero segura, que no me importa si me has olvidado y no me recuerdas mas, que bien por ti, pero a mi quiero que me dejen llorarte de a poquito. que siempre he dicho que las cosas fáciles y rápidas nunca funcionan y me lo he comprobado apostándome yo misma. Que si un día vuelves el día que quieras como quieras, puedes hacerlo, siempre me vas encontrar, siempre voy a estar si tu quieres. 

Que quiero empezar como los bebes; primero a soportar mi peso, luego intentar moverme hasta lograrlo y poder dar la vuelta después a gatear poco a poco, aprender a dar los primeros pasos despacito y sin prisa, lentos. Y después correr, si, correr,  porque cuando pueda hacerlo entonces sabré si quiero correr, seguir caminando o quedarme inmóvil para entonces podre hacer cualquier cosa sin dificulta podre decidir que quiero hacer y para donde.
Así quiero terminar poco a poco, que el dolor también es placentero y se vale degustarlo como el vino en la boca, y así también voy a empezar desde cero ¡dispuesta a todo!


No llevo prisa, amor puedes demorarte el tiempo dentro de mí que quieras que para olvidar no hay mejor manera que la mía. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Lo que con los años he aprendido"

"Que hay distintas flores en un mismo ramo
que no tienen porque llevarse bien.
Que si tú me dices ven
e inmediatamente lo dejo todo,
es porque no había nada que dejar antes.

Que una ruptura es una muerte
donde puedes ver al difunto burlarse de ti.
Que hacerse inmune a la fragilidad
es morir cada día de crudeza, sostenibilidad y hierro,
que por la grietas también se respira,
que hay que romperse para coger aire
que por querer ser siempre de alambre
uno atraviesa mi corazón.

Que ningún perro merece morir
por culpa de la puta rabia.
Que si no te vuelven a buscar
después de mandarte a la mierda,
si no te enseñan a llorar lo mordido
sin abandonarte del todo, nunca han estado contigo. Que es de inútiles confundir maldad con torpeza.
Que yo me rió a otro volumen cuando somos tu y yo.
que tú y yo somos un ejército y nosotros
un peligro inminente de fractura.

Soportemos la grieta. Que olvidar de dónde vienes es no saber a dónde ir
que a veces las cosas no salen bien
porque no l…

La noche a nuestro favor

Una, dos… tres noches,
ni siquiera recuerdo ya
cuantas veces me perdí en la oscuridad.

El cielo,
la noche,
tú coche,
tú y yo.

La aventura,
mi curiosidad,
las ganas…
Tú voz, tus palabras.

Su abandono…
Su olvido…

La locura,
mi locura.

Mis locas ganas de volar
de desprenderme de la moral
y someterme a los caprichos
de los deseos más profundos.

Tus manos.
tu delicadeza,
y mi pasión arrebatadora.

Mi cuerpo sumergido
en el placer de tu lengua,
mis senos erguidos
al capricho de tus dedos,
los vidrios empañados de mis gemidos.
Mis dientes mordiendo
tu cuello,
tú boca,
tú espalda.

Tus manos en mi cuello...
tus manos apretando
mi piel,
mis nalgas,
mi espalda,
mis senos.

Tú saliva escurriendo
sobre mi cuerpo
mi lengua saboreando
el dulce salado de tu altivez,
mis oídos embriagados
con el sonido de tu respiración

Tú lengua con mi lengua mojándose.
Y la noche…
La noche jugando a nuestro favor.

Lo cierto es que te quise.

Nada que perder.
Te espere tres largos meses sin darme cuenta, tres meses que hasta entonces no había ocurrido nada y fue ahí, en ese momento en que lo descubrí, me descubrí; triste y apagada, esperándote en el último rincón de la esperanza con apenas un rayo de luz tocando mi oscuridad. Y no fue hasta entonces, en ese instante que sin ganas tuve que aceptar que te perdí, que debía buscar fuerzas, que lo único que realmente vendría con el tiempo y a quien tenía que esperar era a la resignación y más tarde el olvido, que no podía seguir manteniendo mis manos en puños y te solté, poco a poco muy despacio y con delicadeza deje que por fin empezaras a diluirte entre mis dedos, mientras mis lágrimas decían acompañarte porque no soportaban que te fueras, que te dejara. 
Cuantas veces caí llorándote, cuantas veces quise llamarte e ir a tu casa y buscarte pero ¿a qué iba? ¿Qué iba a decirte? llegaría con todo mi amor pero sin palabras, sin motivos. Cuantas veces, cuantas noches te añore en …