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El cielo sobre mi cabeza

Ya el cielo callo sobre mi cabeza,
hay tormentas(os)
y se aproximan los peores diluvios.

Terremotos en el corazón,
charco de lodo bajo mis pies,
estoy vencida.
el telón ha caído
y la cuerda aprieta mi cuello
tan despacio que intensifica el dolor.

Las flechas llegan directo a mi pecho,
pero no me matan, me torturan
y ya no aguanto más y ya no puedo más,
pero sé que saldré viva.
Cada herida mañana será una sonrisa,
voy a vivir después de casi morir,
cuando me vacié de ti.

El cuerpo me tiembla, es la maldita ansiedad.
Y me hago tan fuerte para no sucumbir a mi salvación,
que me maten, que me maten,
que me maten de una vez,
que me aplasten el corazón con mil ladrillos
que eso duele menos que todas las metáforas que escribo.
Que me bofeteen y me borren la memoria a balazos.

Por fin me he arrojado al vacío
por fin estoy cayendo
y parece no tener fin
todo es oscuro,
veo tu rostro atormentándome
el alma y la mirada.
Me enciendo en llamas
que queman a fuego lento
y mi piel arde.

El cielo me está aplastando
esta lluvia me está ahogando
la tierra se rompe en pedacitos
y cada uno sangra.

Ya estoy aquí en el fin del mundo
Donde todo acaba.

Pero el fin del mundo no acaba en un día.
Se destruye poquito a poquito,
suavecito, hasta aniquilarte.
Apenas comienza la destrucción.

La soga corta cada vez más fuerte.
Es hora de hundirme en mi encierro
en mi oscuridad, en mi dolor
que el cuerpo se me debilita
y ya no puedo moverme más
ya no tengo fuerzas y que caeré
de espaldas al suelo y mis ojos al cielo,
me quedare inmóvil tal vez hasta primavera
después de que llegue el invierno y me congele.

No habrá quien me salve esta vez
ni quien me cure las heridas con sonrisas.
Es mejor así, morir sola.

Dicen que después esta la eternidad.
Hoy voy a creer en la eternidad.


Me he abandonado a tu recuerdo
Estaré bien, me lo prometo.

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