TU

Esto no es poesía. Esta soy yo: deshojandome...

domingo, 30 de agosto de 2015

Aereoartificial.

Sólo quise tocar el cielo,
arroparme con las nubes
y sentirme pájaro.

Salté sobre el trampolín sin tener
en cuenta la gravedad.
Unos sueñan con volar y otros con
no caer.
Yo soy más de las que se mantienen
en el aire para tomar impulso
y darse el golpe más fuerte.

Me he repetido tantas veces el
discurso de no tener miedo,
que en ocasiones es el propio
miedo quien me teme,
por miedo a no tenerle miedo.

Y con estas van cincuenta veces
que lo repito,
una más y no estaré viva para
contarlo.

Vivir al límite,
con las dudas como una navaja
presionándote el cuello,
sin mediocridad que valga tanta
lucidez.

Tanta,
que muchas veces apesta.

No sirve de nada seguir distintos
caminos cuando todos te llevan al
mismo lugar.

"prefiero lo conocido que lo que
está por conocer"

Y así nos va...

No quiero olvidar nada de lo vivido,
quiero ser capaz de recordar sin
que me duela.

Ojalá aprendamos a mirarnos en
otros ojos sin ver nuestro propio
reflejo.

Tengo un nudo en la garganta.
Por favor,
que alguien le de una patada al
taburete.

Sólo quise tocar el cielo,
arroparme con las nubes
y sentirme pájaro.


Ahora,
ya no.

-V. ASH-

Solo quise hacerte feliz

Yo sólo intenté hacerte feliz.
De todas las formas,
con todas mis armas.
Lo intenté.
Lo juro.

Pero te vi escapar,
te vi convertirte en humo
como la última calada de un cigarro.
Te hiciste suspiro de jueves
un viernes por la mañana.

Te vi olvidar mi número de teléfono,
la dirección de mi casa,
de qué lado de la cama me gusta
dormir.

Te vi follarme pensando en otras
cosas...

Yo sólo necesitaba tu abrigo,
tus lunares en el cielo de la
memoria,
necesitaba hablar contigo
como hablan los niños:
sin tanta seriedad.

Pero nos hicimos adultos
en la banca de un parque.

Y vi mis manos tratando de
alcanzarte,
vi el silencio que se forma de
noche,
vi como me lloraban los labios.

Y tu no hiciste nada.

Nunca,
me había dado por vencida.
Nunca,
Me había hecho tanto daño nadie.

Pero ahora,
ya en estas cuatro paredes
mustias,
el recuerdo se hace presente
y obstinado.
Y no me queda otra opción más que
cerrar los ojos
y desearnos felicidad.

-V. ASH-
“hay una encrucijada en lo que quiero para mañana y lo que quiero aquí y ahora”


“no me escribas en poesía ni me hables de poesía, si no sabes sentirla”


“No creo en los días con suerte y los días sin suerte; creo en el potencial de las personas y su desinterés, pero antes que todo creo en mí, mucho antes que la existencia” 


“Si me ves el sobre peso en la ropa, es por todos los te amo que me trague…”


“Se ama a quien te hace ser mejor, quien te hace ser fuerte no a quien te hace ser débil”


“Tu poca ambición tan alta”


“Ay lugares que por respeto (al pasado) nunca más vuelves: respeto al sentimiento, a aquel momento, a aquellas personas. Aquellos que todavía conozcan de respeto, lo entienden” 


“No evito a las personas porque bien se y puedo enfrentarlas y mirarlas a la cara cuando hablo”


“Los días más bonitos son los más tristes sin ti” 


“Tengo tantas ganas de llorar pero pareciera que no quieres salirte de mí”


“Educando a quien no se educa: el -amor-“ 


“Que el pasado se repita en la misma historia please”


“TUS BESOS SON ESO QUE YO LLAMO DELICIAS DE LA VIDA”


El día que te fuiste

En mi sofá hay sitio para las canciones,
tus preguntas
y mis caprichos.

No te vayas.

Tengo café de sobra en la alacena
y algún que otro poema perdido
en ese montón de facturas
y un corazón que está dispuesto a aguantar
más emociones.

¿Te parece bien?
Entonces
no te vayas.

Afuera está lloviendo
y no hace falta salir para mojarnos,
aquí también podemos hacerlo,
ya verás como en poco tiempo
nos encajan las arrugas de las manos.

No te vayas.

No te vayas y
Ponte cómodo,
como si fuera tu casa,
quítate los zapatos
o la ropa,
lo que quieras
pero ponte cómodo.

Y no te vayas.

He puesto los sentimientos
en orden aleatorio
para bailar el ritmo que nos toque
por sorpresa,
improvisando.

Espera,
no te vayas.
La casa es pequeña,
pero tiene sus ventajas:
podemos jugar al escondite
sin tener que sufrir para encontrarnos.
Que ya nos hemos perdido muchas veces,
que no hace falta hacernos más daño.
No te vayas.

Te puedes quedar a dormir,
tengo almohadas de sobra en la cama,
tu pecho por ejemplo si te quedas,
o el rincón que prefieras de mis brazos,
y puedes cambiar todos los motivos a tu gusto,
como los cojines
o la intensidad de los besos
para despertar por la mañana.

Voy por más café,
no te vayas.

¿Por dónde iba?
Ah sí,
puedes llenarme la rutina con tu nombre,
el móvil con mensajes,
la casa con tu aroma,
las paredes con gemidos,
la soledad con tu sonrisa,
llenarme la vida de ti,
conmigo,
de nosotros.

Mira,
voy a dejar la puerta sin cerrar
y las ventanas abiertas.
Tengo un par de alas de sobra
que puedes coger las veces que quieras.

¿Qué dices?
¿Te gusta la idea?


Entonces
por favor,
no te vayas.

-V. ZEGARRA-

sábado, 22 de agosto de 2015

Mi poesía jamas te olvidara

Te he vuelto a ver desnudo
y se me han corrido los ojos de pena.
Debí borrar aquellas fotos
el día que decidí darme la vuelta,
¿pero quién sabe cómo deshacerse
del rastro de una estrella fugaz
cuando ya te ha mirado a los ojos?
Uno es preso de todo lo que ha amado
porque el amor es una condena de cadena perpetua
en una cárcel sin rejas.

Estabas precioso vestido de nada.
Solo eres verdad cuando eres silencio,
cuando eres paz y calma.
Hubiera jurado que fuiste real
cuando te vi llorar por mí,
cuando temblaste de miedo por mí,
cuando te descubriste besándome a mí.
Nada me asusta más que pensar
que quizá solo existieras en mi cabeza.

Ojalá entendieras lo sola que me siento
cuando te pienso,
como si cargara con una tristeza que no me corresponde
y has hecho tuya
-ya ni mi pena es mía-.
Te empeñaste en ser el protagonista de mi vida
aunque fueras el malo,
no me quiero por haberte creado
aunque definas parte de mi historia.
Te regalo mi atención,
si es lo que quieres,
pero baja ya el puto telón
y deja que corte mi cabeza.
No hay nada más triste
que querer hacer un
libro solo para dos
ni una película rodada para un único espectador.
O quizá sí,
quizá sea más triste el silencio
cuando no es forzado.

Apareces cuando me quedo a solas
conmigo misma,
en ese infierno en el que la soledad
es una multitud de gente y ruido
y alguien llora al otro lado de la pared,
y entre la tentación de odiarte
o abandonarme a lo que depare tu recuerdo
aprieto los dientes con fuerza
y dejo que pases,
como un dolor momentáneo,
como un golpe seco y certero,
como una palabra mal dicha
y a destiempo,
como las horas el peor día de tu vida:
sin remedio, con esfuerzo
y sin darle importancia.

Hay sueños
que son la estela de un deseo constante
y otros que reflejan anhelos secretos
y son casi pesadillas.
Adivina en cuáles sales tú.

No he superado este dolor
porque aún no he desaprendido
el placer de mis heridas.
El día que deje de escribir
y alguien me aplauda
sabré que existe la inocencia.

No te creas dueño y señor
de mi tristeza:
solo aquel que posee algo es capaz de liberarlo,
y hace ya demasiadas palabras
que sé que eres un motivo pero no la causa
-esa gran diferencia
que tan poca gente entiende-.
Un día me salvaré y el cielo caerá sobre mi cabeza.
Me sentiré mejor así,
de veras,
no te entristezcas y te vuelvas una nube gris por ello.

Tengo que aprender a llorar mejor,
olvidar la vida que no pasa,
volver a casa
y dejar que me noten ausente,
deshacerme de las armas
que coloqué hace un tiempo en un lado de la cama
y besar en la boca a la calma.
Escúchame:
mi bandera blanca es mi piel desnuda
y hace tiempo que no paso frío.
Quien me conoce sabe que no es fácil hacerlo:
por eso la mayoría huye al principio,
por eso los pocos que lo consiguen se quedan para siempre.
No dejo sin casa
a aquel que llega a mí atravesando bosques de lenguas extintas.

Tengo, del mismo modo,
que confesarte de una manera dulce,
que tus fotos son una caricia del pasado
pero en mi mañana ya no te miro,
que he aprendido que recordarte
no es más que un beso a mi herida
para que no se sienta tan sola
como yo cuando me la hiciste,
que aquí hace tiempo que ya es primavera
aunque haya días de tormentas torrenciales
pero mírame: he aprendido a bailar
-quién lo diría, amor,
con esta vida que llevo tan llena de tropiezos-.
No sé dónde estás
pero sé que en el lugar que sea
estarás orgulloso de mí por olvidarte.

Te estoy olvidando,
amor roto.

Pero no tengas miedo
a que nadie te recuerde:
mi poesía jamás te olvidará.

Tuya

Todavía me derrito
cuando te toco de lejos,
porque aun puedo tocarte.
Aun puedo sentir tu piel bajo mis manos,
aun puedo rosar el frió de tus labios con la yema de mis dedos.

No te suelto. 

Te sigo mirando a lado de mi brazo
te sigo sintiendo adentro de mi pecho,
aun tengo el sabor del primer beso atrapado en mi boca
y tus dulces mordidas ardiendo en mi mejilla.
Aún tengo esa mañana incrustada entre mis huesos.

Y sigo siendo tuya,
aunque ya no lo sea,
aunque no lo sepas,
aunque no te importe,
y tu ya no me toques más,
sigo siendo tuya hasta que te desborones
por completo de las extremidades de mi cuerpo
hasta que alguien más sepa romperte de mi
y me rompa de ti,
tuya hasta que no haya por quien suspire.

sábado, 8 de agosto de 2015

Gracias

Por si algún día la curiosidad toca tu puerta y le aceptas una última copa de palabras.



Me han dicho algo tan cierto y doloroso; lo que tu jamás podrías ofrecerme y lo que siempre estaría esperando de ti. Me dolió, sin embargo sé que es verdad. Yo anhelo muchas cosas a lado de la persona que quiero, no solo instantes, no solo un presente, y tu estas muy lejos de ellos y de mis ilusiones. Somos dos mundos muy lejanos que buscamos en la vida cosas diferentes al otro. 

“…El nunca será capaz de hacer algo así por ti, porque él no es así, jamás será capaz de esperarte o dejar cosas por ti, sin que se lo lamente, o se sienta atrapado. Eres una mujer muy difícil de cumplir y él es un hombre muy simple”. Era tan cierto todo y no es que no lo supiera, lo sé desde hace tiempo, creo de ahí mi tristeza. Pero escuchar que alguien más lo nota, que lo sabe y te lo dice, escucharlo de otra voz que no es la tuya, sin duda te decepciona un poco más, tal vez mucho más. 

Quería llorar, es una de las verdades más dolorosas en mi vida. Es eso, yo quiero otras muchas cosas que para ti te parecen demasiado y a mí siempre me parecen poco, nunca encontramos un equilibrio y tal vez porque entre nosotros dos no existía ese punto. Como yo decía al principio y como tú lo dijiste al final; nosotros dos no somos compatibles en nada, somos demasiado opuestos. Y para ganar los dos, en una lucha siempre debe haber unión, estar conectados, saber cada movimiento de aquel que lucha contigo para luchar como uno solo con la fuerza de dos. Y nosotros no sabemos luchar por los dos juntos. Que hemos luchado contra nosotros mismos hasta matarnos así, despacito.

Todo vale la pena cuando las dos personas quieren y luchan por el mismo fin pero cuando uno no sabe lo que quiere o buscan diferentes cosas solo vale sufrimiento y dolor.

Yo, soy difícil lo sé, tal vez pido demasiado, no soy de las que se conforman con un amor fugas, que aman solo a instantes. Yo soy una romántica soñadora que todavía cree que el amor debe ser para siempre, una cursi a la que le encanta que la enamoren todos los días, que la sorprendan con caricias y detalles, que le digan al oído cosas bonitas, que la conquisten poquito a poquito. Que cree en los abrazos a distancia, en las miradas que besan, en los hombres que saben leer a una mujer con solo mirarla a los ojos, y no por eso son adivinos o brujos. Que cree que si hoy fue un mal día mañana cambiara todo y todo estará bien (aunque no sea así). Que sus problemas no son un problema para ella. A la que no le gustan los finales, que odia que todo tenga que terminar, la que hace tiempo dejo de creer en un dios por que ha visto con sus ojos del alma, la injusticia del mundo, ha visto a la mujer más valiente y triste luchar por ella, sola. ha visto como mucha gente muere o les arrebatan la vida, ha visto a los pobres y a los más pobres caminar a un lado de ella, ha visto como ellos los que menos tienen, son los que más garras y fuerzas tienen para luchar, he luchado igual que ellos por mis objetivos y nunca, nunca vi con ellos, ni conmigo un dios luchando. Jamás he visto ese dios del que tanto hablan, impedir que alguien viole a un niño o a una mujer, o que evite la muerte de un inocente. Mis ojos lo han visto nadie me lo ha contado, y he visto y vivido tantas cosas en mi vida y por ello es que ha despertado mi consciencia, he tenido consciencia de la muerte y le temo porque sé que no hay un dios que salve o condene que esa última parada que me espera es totalmente incierta como todos los finales que he visto pasar en mi vida.

Soy una mujer difícil, de carácter duro y a veces también de corazón, pero que sabe que todo lo que la puede hacer caer se llama amor, soy una mujer que cuando se enamora ama demasiado y no sabe hacerlo de otra forma, no sabe amar a medias, otro de mis puntos débiles. Conmigo es todo o nada. Esa soy yo, todo un mundo en algo tan pequeño, ¿Cómo descifrarlo?

Soy, tal vez la única que piensa y cree firmemente que las cosas bonitas de aquella primera vez pueden durar para siempre, que pueden volver a sentirse con la misma persona y no necesariamente cambiar o buscar a alguien nuevo para volver a sentir el mariposeo en el estómago, para que te vuelvan a brillar los ojos, para que te emociones cada vez que llega a verte, para que sus caricias te pongan a estremecer. Soy todo esto y más, una difícil mujer con un carácter demasiado obtuso y fuerte y complicada. Sin embargo como tú lo dijiste; si, soy como cualquier otra mujer, todas buscamos un futuro, estabilidad, un amor estable y seguro. Un hombre que nos haga sentir queridas y nos proteja hasta de el mismo e incluso de nosotras mismas. Sí, soy como cualquier mujer pero no la misma. También soy una mujer con desenfreno (como también lo dijiste, con otras palabras más fuertes) la única diferencia es que; la amante, la amiga, la novia, la p, lo soy con una sola persona, no con cualquiera, yo puedo ser cualquier mujer pero no de cualquier hombre. ¿Entiendes la diferencia? Soy todo lo puta (zorra, etc.) que quieras y que quieran, pero solo con la persona que quiero, que es mi pareja, con quien comparto mi vida. y contigo ni eso fui.

Y tú… ya no sé qué decir de ti, hace tiempo que ya no te conozco, o tal vez te conozco tan bien que no quiero hablar. Pero tú, tú también eres como todos los hombres, siempre buscan libertad y cualquier cosa que no les parezca los enjaula. No les gustan los compromisos y cuando los ven cerca huyen, o se alejan sutilmente. ¡Vaya! y yo contigo quería todo lo contrario de lo que tu querías. Ya sé, no dudo que también me quisieras contigo, pero de forma diferente, como tu bien sabes hacer desde el principio, solo a -instantes- tu no eras mi instante ni yo quería ser solo tu instante, yo quería ser más, mucho más que eso sin llegar a lo extremo. Pero mucho más que un presente, aquí mi problema, aspirar de ti demasiado. Y no es tu culpa, tu eres así, jamás podría cambiar algo que no nace, nunca fuiste romántico ni mucho menos lindo, de esos lindos que casi son cursis pero de los que nunca te hartas, por lo menos nunca lo fuiste conmigo, quizá fui yo que nunca logre inspirarte nada de esas cosas (que triste). tal vez si un poco al principio, ya hace tanto de eso que mi memoria prácticamente ya no lo recuerda. Pero siempre fuiste así: frió, seco y no sé porque me enamore de ti y tal vez siempre me lo pregunte, claro que tienes cosas buenas como cualquier persona, pero nada de lo que yo busco en el amor y sin embargo te amé contra y por encima de muchas cosas, hasta de mi misma. Tal vez porque siempre viví pensando que un día me sorprenderías con cosas bonitas, que a mi me gustan.

y en el camino fui yo la que se fue apagando, a veces también dejando de hacer esas cosas. Siempre he dicho y lo he hecho “como me traten es el trato que recibirán” y así como me trataste así te trate, así como fuiste conmigo, así fui yo contigo, aunque la mayoría de veces el amor me ganaba pero las ganas, las ideas y las ilusiones me las rompías de una manera tan especial ¡caray! en eso fuiste sensacional. Y claro que hubieron pequeños momentos que me hiciste sentir cosas realmente bonitas. sin embargo, fueron tan escasas, duraban y duraron tan poco, quizá es que por eso recordaba con tanto amor y a la vez con nostalgia nuestro principio porque aunque desde ahí existieron muchas cosas malas hubieron otras que me enamoraron y me hicieron sentir lo bonito de amarte. 

Tal vez fue ese el vacío que nunca logre llenar porque lo que esperaba nunca llego y por eso y pese a todo esto hoy, tal vez por última vez está hablando mi corazón, hoy se quitó y ha dejado a un lado el traje de armadura, las capas de sentimientos encontrados y confusos pero sobre todo a dejado afuera la razón y ella sin escándalos se ha ido un momento y ha decidido dejarlo hablar.

Y te escribo hoy, solo con el amor de este corazón, sin rencor, ni resentimiento, ni desprecio, ni coraje por todas las cosas, por esa última vez, por esa última herida. Solo con el corazón desnudo. Solo con amor. Todo lo demás que sienta, tiene tiempo para sanar. Esta vez me lo guardare me callare, solo yo sabré lidiar con ello, que decírtelo está de más. Y si, con un poco de tristeza, seria engañarme a mí misma fingir y decir que no lo estoy, y creo que con que tú me hayas mentido muchas veces ya es suficiente como para mentirme yo sola.

Te cuento; encontré una pequeña carta (una canción) que me escribiste y que por alguna razón sobrevivió a aquel día que te falle y rompiste todo lo que había tuyo en mi cuarto, incluyéndome a mí (aunque pareciera que tú eras el que debía estar más roto que cualquier cosa de las que destrozaste). Desde entonces la guarde en la cajita que me regalaste, después de haberla rescatado del bote de basura junto con “mis pajaritos del querer” mis colibríes, nuestros colibríes, creo que fueron las únicas cosas que salve de aquella ocasión, tu cartita y los pedazos de mis ilusiones. Si, esos colibríes representaban una ilusión contigo, ¿recuerdas cual era? 

Bueno, hoy he abierto la cajita y he sacado esa carta doblada en forma de un corazón y he visto mis ilusiones rotas dentro de esa cajita. ilusiones que aun rotas las guardaba. La he vuelto a leer y he decidido guardarla junto a los demás recuerditos que guardo de ti. Esos, los primeros, cuando había que guardar. Y he sacado aquellas pocas cartas y alguna que otra notita tuya, y me he dado cuenta que hace muchísimo tiempo dejaste de hacer algo de las cosas que tanto me gustan y no lo reprocho de ninguna forma, me he dado cuenta que ya no era la mujer que te inspirara nada y que esos momentos, esos días duraron tan poquito tiempo, solo el comienzo. Que yo también me volví lejana a ti y a mis cursilerías, claro, como tú me decías ya no éramos niños, ni adolescentes. ya éramos adultos y según tu, esas bonitas cosas deben madurar y volverse frías, distantes, rutinarias, y aburridas. Todo debe cambiar. 

Y sé que pensaras que solo busco hacerme la victima echándole limón a mi herida, pero me puse a leer tus cartas y me pregunto ¿Dónde quedo todo eso, esas palabras, por qué nunca se cumplieron? ¿Qué paso? ¿Desde hace cuánto tiempo en realidad nos perdimos?

Pensé, y por un momento desee que ojala cuando las escribiste hubieses hecho una copia de ellas para que ahora vieras lo lejos que estas de esas palabras y de lo que según en esos días querías ser y hacer. Que definitivamente dejaste de ser todo lo que quería de ti, que en vez de crecer volviste a ser el mismo o peor antes de mí.

¿Dónde quedo todo ese amor que decías tenerme? ¿Dónde quedaron esas noches que te escapabas conmigo sin que me pusieras excusas o pasaran meces para hacerlas? ¿Dónde se quedaron esas ganas de hacer el amor en el lugar que fuera, sin pensar en el alrededor? ¿los besos y las caricias abruptas en los parques, en los andenes, en las calles mientras caminábamos, frente a tu familia, sin que te diera pena besarme y tuvieras que esconderte? ¿Dónde quedaron esas ganas de tocarme y de hacerme tuya? ¿Dónde quedaron esos besos arrebatadores sin pausas que me llenaban de calma? ¿Y las canciones, y los aniversarios, y los mensajes a deshoras de la noche y las llamadas, y las flores, y las visitas inesperadas, y las idas al cine con donas y sevenup, y tu orgullo de mostrar mi inicial en tu brazo, y de los lugares donde comenzamos a amarnos que solo serían nuestros, y tu cambio, y tu amor infinito? ¿Y los te amo llenos de amor? no esos vacíos con los que acabamos. ¿Y las verdades, la transparencia, la confianza, la complicidad, el compañerismo, las travesuras, las luchas, la derrotas pero juntos? ¿Y los rasguños sobre tu espalda cuando me hacías el amor y que nunca te gustaron pero que yo amaba hacerlo, o las mordidas que me encantaba darle a tus labios, o mis manos jugueteando bajo tu camisa o sus botones, o bajo tu pantalón apachurrando tus pompitas mientras caminabas? Después todo lo que yo hiciera te empezó a molestar y se cuándo fue que  te empecé a sentir por primera vez así, cuando te sentí más frió que nunca, distante y poco a poco conseguiste que dejara de hacerlo, que olvidara esas manías contigo. ¿Dónde quedo ese gusto por mis abrazos los cuales te parecían especiales y extrañabas? y ahora ya ni te acuerdas de eso. ¿Dónde quedaron todas tus promesas? ¿Por qué se te olvidaron? ¿Cuándo acabo todo? ¿Por qué dejamos que se acabara?
(Lo malo de enamorarme de un hombre con mala memoria es que olvido todo. Ni siquiera te acordaras de tantas cosas que dijiste, que te dije, que me hiciste, que hice por ti. Lo bueno para ti es que no las recordaras y no tendrán ninguna importancia, por que sabes olvidar rápido).

Tuve esas ganas de devolverte todo, esas cartas, tantas palabras, porque pareciera que nunca fueron para mí, que no eran mías. 

Nada de lo que dicen, hiciste, nada. Todo se quedó en palabras pero en los poquitos momentos que logramos estar bien al menos el primer año los recordare con cariño y serán momentos especiales y tú sabes bien que no miento. Porque aunque sea con mentiras que después nunca cumpliste, en ese momento me hiciste feliz, sentía tu amor. Veo, siento la diferencia de cuando si me amaste y ahora que decías amarme. Si, como me gustaría que te leyeras tal vez compartiríamos un poco de esta desilusión de esta decepción de ver todo tan diferente a lo que dicen. Que son la prueba más grande de que esto se terminó, mucho antes de aquella última carta que me escribieras, y me inunda la tristeza. También leí algunas de las cartas que yo te escribí, yo guardo algunos borradores de las que te di. Y creo que no te falle, jamás te mentí a pesar de mis errores, siempre fui transparente contigo y sincera, cada cosa en la que me equivoque, cada una estuve frente de ti mirándote a la cara y aceptando mis errores, creo que cumplí con mi parte a la excepción de siempre, la manera en que nunca resolvimos nada.

Cambiaste la mujer que conociste por la que dejas. A mí tampoco me gusta ser esta mujer, no soy yo. Cambiaste cariños por reproches, cursilerías por patanería, risas por enojos, locuras por desconfianza, le diste un cambio bajo sombras de inocencia a todo. Ya tantas heridas. Debí marcharme en ese primer año, debí irme. 

Sí, me gustaría también decirte todo lo que tengo aquí dentro atravesado todo lo que mi cabecita le da vueltas, reprocharte, reclamarte, gritarte-escribirlo todo aquí, pero no, hoy no, ya no. Hoy solo debe seguir hablando el corazón (y aunque él, es el más herido, hoy no quiere hablar de resentimientos), y por último el amor… 

Ahora que he dado todo perdido, me doy cuenta, y al menos solo por hoy quiero ver las cosas bonitas que hubieron entre nosotros.
NO SÉ SI DE REPENTE, TE DA POR VISITAR ESTE ESPACIO, QUE EN ALGÚN MOMENTO FUE PARA TI, PREFERIRÍA QUE NO, PERO SI PASAS ALGUNA VEZ POR AQUÍ, ESPERO LEAS ESTO QUE ES SINCERO. 

Gracias...
Gracias por esos momentos conmigo, gracias por todo este tiempo que tal vez fue poco pero lo viví contigo, gracias por aquellos que aunque no fueron muchos me hiciste muy feliz, por aquellos en que me robaste sonrisas, y esas veces que me llenaste de emoción. Gracias por las flores, aquellas prometidas y las que no, gracias por aquel principio que aunque no del todo bueno me permitió compartir este tiempo contigo. Por las caricias que al principio fueron sinceras, apasionadas y con amor, que fue cuando más las sentí tan dentro de mi cuerpo y sentía que podías tocar mi alma. Gracias por todos los te amo, las noches y las mañanas, por los abrazos sinceros, gracias aunque no tuve de ti todo lo que yo hubiese deseado y yo no fui todo lo que tu querías y te gustaba, al final. Gracias por los momentos que si fuimos lo que queríamos. Gracias por esos secretos que me compartías al principio y gracias por escuchar los míos y guardarlos. 

Gracias por ese último mes en que me volviste hacer sentir amada, gracias por los besos que no me rechazaste cuando no querías besarme, gracias por no voltear tu cara para alejar tu boca de mis labios. Gracias por ese último intento fallido. Gracias por haberme acompañado o por llevarme a aquellos lugares que a mi tanto me gusta explorar, gracias por las veces que regresaste para darme fuerzas y continuar un poco más. Gracias por aquellas veces que me calmabas antes de marcharte y terminabas quedándote. Gracias por prestarme tus brazos para refugiarme, aunque tu no supieras que a veces fueron mi refugio. Gracias por prestarme tu brazo para dormir toda la noche sobre el. Gracias por esos masajes que llegaron sin pedirlos, y también por los últimos que sin ganas terminaste dándome. Gracias por esa última flor que me hizo sentir dragones en el estómago. Gracias por todas las veces que si estuviste conmigo, por el amor que me brindaste (como haya sido) y por el tiempo que me amaste. Gracias por estos tres años y medios, gracias por el ultimo, que aunque mal, los dos estuvimos ahí sacándole frente a lo imposible. Gracias, que aunque todo fue poquito y nunca bastante, mi amor si lo fue, fue muy grande el amor que te tuve con todo eso poquito, te amé con todo y todo hasta con mis errores y defectos junto con los tuyos. Gracias por todo, todo. Gracias por todo aquello que no te he agradecido. ¡gracias¡

Tal vez mañana también te agradezca por a verme alejado de ti, por irte, por haberme dejado por debajo de todo lo demás, por menos valorarme, por tantas y tantas lagrimas, por los insultos, por los reproches, por este fin y por tantas,tantas otras cosas. Y tal vez ese mañana ya nunca más te vuelva a ver, no tenemos caminos que nos unan, ni uno solo. Así que te lo agradezco también hoy; gracias, gracias por todo, por a verme abierto los ojos, y gracias por el mañana sin ti.

De verdad, ¡GRACIAS POR TODO!
(lo bueno y lo malo)

Y de corazón deseo y espero que seamos todo lo felices que juntos no pudimos ser. Te amo (el último de los tantos últimos que he dicho. con todo el corazón y todo mi amor).

Gracias por siempre…




viernes, 7 de agosto de 2015

¿Quién?


Y ahora que no serás tú.
Quién será el autor de mis fotografías,
quién caminara de mi mano,
con quien descubriré
todos esos bellos lugares
que guardo en una lista.

Con quien los mirare y
que formas tomaran los paisajes.
A quien le pertenecerán mis lágrimas.

Quien robara mi sonrisa y la ahogara en un beso
quien me dará su brazo para dormir sobre él,
de quien despertare abrazada por las mañanas,
a quien esperare con ansias.

Quien calmara mis angustias y llanto.
Con quien festejare mis logros.

Quien inspirara el sentido de mis letras.
Cuando llegara…
¿Me hará olvidarte o extrañarte?

jueves, 6 de agosto de 2015

Silencio

El silencio es la pausa
que precede al rugido.

El nuestro
-un silencio compartido lleno de eco-
es ya un idioma en extinción,
no hay grito que lo devuelva a la vida
ni boca que lo reconozca.

Es mejor así,
pero a veces vuelvo al lugar donde exilié tu voz
y me cuesta regresar
ilesa.
Dejar mis recuerdos en otro sitio
es abandonar
palabras que no se volverán a pronunciar.

Aquí dentro
el silencio es un hueco inhabitable.


 

Quería que supieras...

Quería que supieras
que mi daño es algo que solo elijo yo.

Que me dejo mecer por tus empujones
como si fueran viento que me coloca lejos de ti
porque todas mis puertas están abiertas
y yo soy libre.

Que el odio
es el disfraz de una piel, el reverso de un cuerpo,
y desde lejos
tu cara se intuye del revés,
perdida,
y no hay nada peor que sentirse perdido
dentro de uno mismo.

Que tus intentos de quebrarme el paso
solo consiguieron hacerme pisar más fuerte,
y cuanto más lejos te colocas
más cerca estoy de mí misma.

Que quisiste taparme los ojos
y hundirme,
pero mi mirada está más cerca del mar
que de tu suelo.
Y te lo repito:
soy libre.

Que solo aquel que entiende mi silencio
merece mi palabra,
y tú hace tiempo que dejaste de comprender
que lo que difiere entre un hogar
y un sitio al que volver
es la puerta abierta.
Tu puerta cerrada
es la entrada a mi casa.

Que quisiste quitarme todo
y te quedaste sin mí.

Que mi risa fue tu risa
y algún día nuestras lágrimas fueron una,
pero dejaron de hablar el mismo idioma
cuando tus sonrisas
fueron balas contra mi pena,
cuando tu felicidad
arremetió ahogada contra mi alegría.

Que siempre colocaré la verdad
frente a mis huellas,
que no daré respuestas
a quien no acepta mis preguntas,
que no iré a aquel lugar
en el que no me reconozca,
que no daré la mano
al que me señala con el dedo.

Que nunca me perdiste:
dejaste que me fuera,
que es la peor forma que existe de abandono.
Para el que se queda.
Y esa será tu mayor condena.

martes, 4 de agosto de 2015

No volvere.

No volveré contigo a casa
ni dejare flores a los pies de tu cama
y cuando preguntes -¿que paso?
te dirán que el tiempo fue mas rápido.

Querrás correr hacia un lugar en el que no me conozcas,
tener unos pies
que desanden los andenes que pisamos a la vez,
arrancarte mis caricias
de los huesos,
decir otro nombre cuando tu boca me extrañe tanto que todo te
 sepa a sal
y tengas tanta sed como miedo:
tu desierto estará lleno de puertas.

¿lo entiendes?
La música sera solo ruido
y ya no podrás ponerle mi nombre al silencio
para darle voz.
Tu despertar sera una nota
a destiempo.
Tu sueño,
un duelo contra ti mismo.
El tiempo,
un reloj parado.

No te asustes:
Sentirás que el mar es tu única
herida
porque ninguna otra salida sera capaz de
abarcar tanto desahogo.
Pensaras que merezco el ardor
porque una vez fui fuego
en tus pupilas
y ya no puedes deshacerme.
Soportaras mi peso sobre tu
espalda como un ultimo intento de alcanzar el sueño.

Tu suplicaras un alto fuego.


Yo estaré tan viva que tus recuerdos 
me olvidaran.

Mi amor
yo me iré
y tu sabrás cuidar las flores
que ya no te regale,
escribirás sobre todos mis huecos
cuando descubras
que mi peso reside en el aire que mueves en las calles
y en las comisuras alzadas de tu boca
y en las cosas que aprendas sin mi.

Te levantaras sin mi mano
y el suelo no volverá a extrañarte
y entenderás
que mi ida solo fue un empujón a la espalda de tu vida:
se uno por los dos.

No te asustes:
volverás a descubrir el sueño
detrás de las flores
y conseguirás ser la luz de tu futuro.


Tu volverás a mirarte en el espejo
mientras alguien te lame mi herida.

Yo me quedare en tus ojos
y en la punta de tus dedos
y en todas esas cosas que dejes de recordar.




Así será.
Yo no estaré.
Tu, pronto, te iras.
PERO SIEMPRE SEREMOS UNO EL TIEMPO QUE DURE EL RECUERDO.


lunes, 3 de agosto de 2015

Ahí donde no sabes ver


Búscame detrás de la piel,
donde está toda mi verdad,
donde el silencio
solo se escucha a gritos
y se calla en un susurro efímero
que ensordece a la frialdad.

Búscame ahí,
donde nadie suele mirar
por miedo a ver,
ahí, dónde la piel ya no protege
ni esconde, ni calma
ni cambia, ni avisa
de que la siguiente parada
viene sin filtros y desde el alma.

Búscame ahí,
donde no pueda ser algo distinta
a lo que realmente soy.
Donde lo que soy
es todo lo que descubras
y no tengas opción a inventarme
ni cambiarme
ni esconder parte de mi.

Búscame ahí,
donde guardo los secretos
que no me confieso ni a mi misma,
para que te sientas parte de lo que nunca me dije
y duelas como me duelo los días que me rechazo.
También los que no me encuentro.
Te doy así la opción de que elijas,
si huir de mis desencuentros
o coserme a tu costado.

Búscame detrás de la piel,
ahí es donde más valgo,
donde más lluevo
y donde más sangro.
La piel para lo mundano.
A ti te regalo mis heridas y mis manos
para curarte de las que te puedan hacer
mis cristales rotos cuando te abrazo.
Prométeme que estoy a salvo
llevándote dentro.
Prométeme que te quedarás ahí,
detrás de la piel,
donde siempre te siento.

-V. ASH-


Mi mas bonita poesía


Quiero escribirte poemas
en el cuerpo
que solo puedas leer tú,
para que cuando esté lejos
o estés en otras manos
puedas mirarte al espejo
y ver que nunca me fui.
Para que mis palabras
tomen relieve en tu piel
y puedas leer en braille
lo que nunca te dije
pero que escondí en tu alma
cuando no mirabas.

Quiero hacerte poesía
como quien te hace el amor:
no solo en la cama,
no solo con el cuerpo,
con la mirada.
Quiero plasmar tu orgasmo
en las palabras
que a veces tocamos
con la punta de los dedos,
casi rozando el cielo…
Cuando tu sexo era tan mío
como el amor que ahora siento.
Cuando trepaba por tus piernas
para salvarme
del precipicio que nos esperaba
tras esas cuatro paredes…
¿Quién hubiese pensado
en versos finitos?
Culpa del autor.

Quiero regalarte mi voz
y también mis silencios,
para que sepas que
no hay ni habrá otro
que me pueda leer
ni que me haga callar.
Eso solo lo han conseguido tus ojos
y tus besos.
Aunque ahora me despida
y no sepas muy bien por qué…
Pero hay cosas que no se pueden explicar,
-mentira, es tan solo cobardía-
y es mejor así,
que tú asumas
que no puedo ser
– quizá, no aspiré a un amor tan grande-
y que aún no siendo,
yo me condene
a ser quien te escribe poesía
y tu mi más triste recuerdo.

-V. ASH-

domingo, 2 de agosto de 2015

Me has depertado la poesia

Hay quien piensa que es fácil decir adiós,
pero no lo es.
Ni siquiera cuando es una huida,
ya sea de ti misma o de el…
Pues es negarte dos veces.
Mera redundancia:
porque huir de el
es intentar no morir en sus manos.
Unas manos en las que no puedes esconderte
por si inconscientemente
aprietan más fuerte
mientras te cobijan.

Yo he huido para salvarme
pero dejándote la contraseña:
“que me busque o que se pierda”.
Que no me valen más mensajes planos,
que está de más echar de menos
y al menos,
hay que hacerse valer una vez.

Que son menos de las veces que he escrito
pero el triple más de las que has venido por mi.
entiéndeme,
no te conozco para eso,
pero me has despertado poesía
y eso es más
que lo banal de este mundo
suele hacer en mi.
De ahí la impotencia
ante tu pasividad,
tu rendición
o, simplemente,
tu falta de interés.

Y es ahora,
cuando releo este poema
y decido cerrarte de páginas
y cambiar de historia.
Que si quisieras estar aquí,
no estaría hablando de ti,
sino contigo.
Y como soy de buscar lo positivo
nos quedaremos con que
me has despertado poesía
aunque los versos ya no te nombren
aunque la vida no sepa a ti,
al menos,
me has despertado poesía
antes de llegar a tu fin.


sábado, 1 de agosto de 2015

Cada instante

Hoy me he levantado echándome de menos,
sí…
a mi,
y a todas las partes de mi
que contigo se fueron.
Hoy me he intentado convencer
de que no mereces
la pena ni el amor,
pero me he dado cuenta
de que la palabra “cobarde”
me picaba en la piel.
Quizá debimos hacer algo
por salvarnos.
Quizá puse el final yo
en el punto,
por no añadir dos más
y cogerte en brazos.

Recuerdo
que siempre decías
que no hay nada para siempre,
que lo eterno,
solo dura un poco más,
que el secreto estaba
en quererse mucho y fuerte
cada instante.
Y yo te miraba
como quien mira
las cosas que teme romper,
por miedo a que lo hicieras
y te llevaras mis sueños contigo.

¿Sabes?
Nunca te lo dije
pero a veces me levantaba
5 minutos antes solo para mirarte,
precioso,
pero distinto.
Nada que ver con mi niño infantil.
Dormido no se te adivinan
la espada y la pasión,
y a mi despierta
tampoco
las ganas de ti…

A veces,
no sé
si somos magos ocultando
o fallidos intentos de valentía,
pero hoy correría hacia ti
hasta atravesarte
el desamor.
Callaría mis miedos
para volver a decirte
que te quiero cada instante.
Éste y todos los que han venido
después de que te fueras.
También los que quedan por venir.
Porque tu eres el infierno
y el cielo también,
y si otra vez te has de romper
y yo contigo,
que sea en tu fuego
y tu conmigo
o no quiero volver a querer.

-V. ASH-