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Gracias

Por si algún día la curiosidad toca tu puerta y le aceptas una última copa de palabras.



Me han dicho algo tan cierto y doloroso; lo que tu jamás podrías ofrecerme y lo que siempre estaría esperando de ti. Me dolió, sin embargo sé que es verdad. Yo anhelo muchas cosas a lado de la persona que quiero, no solo instantes, no solo un presente, y tu estas muy lejos de ellos y de mis ilusiones. Somos dos mundos muy lejanos que buscamos en la vida cosas diferentes al otro. 

“…El nunca será capaz de hacer algo así por ti, porque él no es así, jamás será capaz de esperarte o dejar cosas por ti, sin que se lo lamente, o se sienta atrapado. Eres una mujer muy difícil de cumplir y él es un hombre muy simple”. Era tan cierto todo y no es que no lo supiera, lo sé desde hace tiempo, creo de ahí mi tristeza. Pero escuchar que alguien más lo nota, que lo sabe y te lo dice, escucharlo de otra voz que no es la tuya, sin duda te decepciona un poco más, tal vez mucho más. 

Quería llorar, es una de las verdades más dolorosas en mi vida. Es eso, yo quiero otras muchas cosas que para ti te parecen demasiado y a mí siempre me parecen poco, nunca encontramos un equilibrio y tal vez porque entre nosotros dos no existía ese punto. Como yo decía al principio y como tú lo dijiste al final; nosotros dos no somos compatibles en nada, somos demasiado opuestos. Y para ganar los dos, en una lucha siempre debe haber unión, estar conectados, saber cada movimiento de aquel que lucha contigo para luchar como uno solo con la fuerza de dos. Y nosotros no sabemos luchar por los dos juntos. Que hemos luchado contra nosotros mismos hasta matarnos así, despacito.

Todo vale la pena cuando las dos personas quieren y luchan por el mismo fin pero cuando uno no sabe lo que quiere o buscan diferentes cosas solo vale sufrimiento y dolor.

Yo, soy difícil lo sé, tal vez pido demasiado, no soy de las que se conforman con un amor fugas, que aman solo a instantes. Yo soy una romántica soñadora que todavía cree que el amor debe ser para siempre, una cursi a la que le encanta que la enamoren todos los días, que la sorprendan con caricias y detalles, que le digan al oído cosas bonitas, que la conquisten poquito a poquito. Que cree en los abrazos a distancia, en las miradas que besan, en los hombres que saben leer a una mujer con solo mirarla a los ojos, y no por eso son adivinos o brujos. Que cree que si hoy fue un mal día mañana cambiara todo y todo estará bien (aunque no sea así). Que sus problemas no son un problema para ella. A la que no le gustan los finales, que odia que todo tenga que terminar, la que hace tiempo dejo de creer en un dios por que ha visto con sus ojos del alma, la injusticia del mundo, ha visto a la mujer más valiente y triste luchar por ella, sola. ha visto como mucha gente muere o les arrebatan la vida, ha visto a los pobres y a los más pobres caminar a un lado de ella, ha visto como ellos los que menos tienen, son los que más garras y fuerzas tienen para luchar, he luchado igual que ellos por mis objetivos y nunca, nunca vi con ellos, ni conmigo un dios luchando. Jamás he visto ese dios del que tanto hablan, impedir que alguien viole a un niño o a una mujer, o que evite la muerte de un inocente. Mis ojos lo han visto nadie me lo ha contado, y he visto y vivido tantas cosas en mi vida y por ello es que ha despertado mi consciencia, he tenido consciencia de la muerte y le temo porque sé que no hay un dios que salve o condene que esa última parada que me espera es totalmente incierta como todos los finales que he visto pasar en mi vida.

Soy una mujer difícil, de carácter duro y a veces también de corazón, pero que sabe que todo lo que la puede hacer caer se llama amor, soy una mujer que cuando se enamora ama demasiado y no sabe hacerlo de otra forma, no sabe amar a medias, otro de mis puntos débiles. Conmigo es todo o nada. Esa soy yo, todo un mundo en algo tan pequeño, ¿Cómo descifrarlo?

Soy, tal vez la única que piensa y cree firmemente que las cosas bonitas de aquella primera vez pueden durar para siempre, que pueden volver a sentirse con la misma persona y no necesariamente cambiar o buscar a alguien nuevo para volver a sentir el mariposeo en el estómago, para que te vuelvan a brillar los ojos, para que te emociones cada vez que llega a verte, para que sus caricias te pongan a estremecer. Soy todo esto y más, una difícil mujer con un carácter demasiado obtuso y fuerte y complicada. Sin embargo como tú lo dijiste; si, soy como cualquier otra mujer, todas buscamos un futuro, estabilidad, un amor estable y seguro. Un hombre que nos haga sentir queridas y nos proteja hasta de el mismo e incluso de nosotras mismas. Sí, soy como cualquier mujer pero no la misma. También soy una mujer con desenfreno (como también lo dijiste, con otras palabras más fuertes) la única diferencia es que; la amante, la amiga, la novia, la p, lo soy con una sola persona, no con cualquiera, yo puedo ser cualquier mujer pero no de cualquier hombre. ¿Entiendes la diferencia? Soy todo lo puta (zorra, etc.) que quieras y que quieran, pero solo con la persona que quiero, que es mi pareja, con quien comparto mi vida. y contigo ni eso fui.

Y tú… ya no sé qué decir de ti, hace tiempo que ya no te conozco, o tal vez te conozco tan bien que no quiero hablar. Pero tú, tú también eres como todos los hombres, siempre buscan libertad y cualquier cosa que no les parezca los enjaula. No les gustan los compromisos y cuando los ven cerca huyen, o se alejan sutilmente. ¡Vaya! y yo contigo quería todo lo contrario de lo que tu querías. Ya sé, no dudo que también me quisieras contigo, pero de forma diferente, como tu bien sabes hacer desde el principio, solo a -instantes- tu no eras mi instante ni yo quería ser solo tu instante, yo quería ser más, mucho más que eso sin llegar a lo extremo. Pero mucho más que un presente, aquí mi problema, aspirar de ti demasiado. Y no es tu culpa, tu eres así, jamás podría cambiar algo que no nace, nunca fuiste romántico ni mucho menos lindo, de esos lindos que casi son cursis pero de los que nunca te hartas, por lo menos nunca lo fuiste conmigo, quizá fui yo que nunca logre inspirarte nada de esas cosas (que triste). tal vez si un poco al principio, ya hace tanto de eso que mi memoria prácticamente ya no lo recuerda. Pero siempre fuiste así: frió, seco y no sé porque me enamore de ti y tal vez siempre me lo pregunte, claro que tienes cosas buenas como cualquier persona, pero nada de lo que yo busco en el amor y sin embargo te amé contra y por encima de muchas cosas, hasta de mi misma. Tal vez porque siempre viví pensando que un día me sorprenderías con cosas bonitas, que a mi me gustan.

y en el camino fui yo la que se fue apagando, a veces también dejando de hacer esas cosas. Siempre he dicho y lo he hecho “como me traten es el trato que recibirán” y así como me trataste así te trate, así como fuiste conmigo, así fui yo contigo, aunque la mayoría de veces el amor me ganaba pero las ganas, las ideas y las ilusiones me las rompías de una manera tan especial ¡caray! en eso fuiste sensacional. Y claro que hubieron pequeños momentos que me hiciste sentir cosas realmente bonitas. sin embargo, fueron tan escasas, duraban y duraron tan poco, quizá es que por eso recordaba con tanto amor y a la vez con nostalgia nuestro principio porque aunque desde ahí existieron muchas cosas malas hubieron otras que me enamoraron y me hicieron sentir lo bonito de amarte. 

Tal vez fue ese el vacío que nunca logre llenar porque lo que esperaba nunca llego y por eso y pese a todo esto hoy, tal vez por última vez está hablando mi corazón, hoy se quitó y ha dejado a un lado el traje de armadura, las capas de sentimientos encontrados y confusos pero sobre todo a dejado afuera la razón y ella sin escándalos se ha ido un momento y ha decidido dejarlo hablar.

Y te escribo hoy, solo con el amor de este corazón, sin rencor, ni resentimiento, ni desprecio, ni coraje por todas las cosas, por esa última vez, por esa última herida. Solo con el corazón desnudo. Solo con amor. Todo lo demás que sienta, tiene tiempo para sanar. Esta vez me lo guardare me callare, solo yo sabré lidiar con ello, que decírtelo está de más. Y si, con un poco de tristeza, seria engañarme a mí misma fingir y decir que no lo estoy, y creo que con que tú me hayas mentido muchas veces ya es suficiente como para mentirme yo sola.

Te cuento; encontré una pequeña carta (una canción) que me escribiste y que por alguna razón sobrevivió a aquel día que te falle y rompiste todo lo que había tuyo en mi cuarto, incluyéndome a mí (aunque pareciera que tú eras el que debía estar más roto que cualquier cosa de las que destrozaste). Desde entonces la guarde en la cajita que me regalaste, después de haberla rescatado del bote de basura junto con “mis pajaritos del querer” mis colibríes, nuestros colibríes, creo que fueron las únicas cosas que salve de aquella ocasión, tu cartita y los pedazos de mis ilusiones. Si, esos colibríes representaban una ilusión contigo, ¿recuerdas cual era? 

Bueno, hoy he abierto la cajita y he sacado esa carta doblada en forma de un corazón y he visto mis ilusiones rotas dentro de esa cajita. ilusiones que aun rotas las guardaba. La he vuelto a leer y he decidido guardarla junto a los demás recuerditos que guardo de ti. Esos, los primeros, cuando había que guardar. Y he sacado aquellas pocas cartas y alguna que otra notita tuya, y me he dado cuenta que hace muchísimo tiempo dejaste de hacer algo de las cosas que tanto me gustan y no lo reprocho de ninguna forma, me he dado cuenta que ya no era la mujer que te inspirara nada y que esos momentos, esos días duraron tan poquito tiempo, solo el comienzo. Que yo también me volví lejana a ti y a mis cursilerías, claro, como tú me decías ya no éramos niños, ni adolescentes. ya éramos adultos y según tu, esas bonitas cosas deben madurar y volverse frías, distantes, rutinarias, y aburridas. Todo debe cambiar. 

Y sé que pensaras que solo busco hacerme la victima echándole limón a mi herida, pero me puse a leer tus cartas y me pregunto ¿Dónde quedo todo eso, esas palabras, por qué nunca se cumplieron? ¿Qué paso? ¿Desde hace cuánto tiempo en realidad nos perdimos?

Pensé, y por un momento desee que ojala cuando las escribiste hubieses hecho una copia de ellas para que ahora vieras lo lejos que estas de esas palabras y de lo que según en esos días querías ser y hacer. Que definitivamente dejaste de ser todo lo que quería de ti, que en vez de crecer volviste a ser el mismo o peor antes de mí.

¿Dónde quedo todo ese amor que decías tenerme? ¿Dónde quedaron esas noches que te escapabas conmigo sin que me pusieras excusas o pasaran meces para hacerlas? ¿Dónde se quedaron esas ganas de hacer el amor en el lugar que fuera, sin pensar en el alrededor? ¿los besos y las caricias abruptas en los parques, en los andenes, en las calles mientras caminábamos, frente a tu familia, sin que te diera pena besarme y tuvieras que esconderte? ¿Dónde quedaron esas ganas de tocarme y de hacerme tuya? ¿Dónde quedaron esos besos arrebatadores sin pausas que me llenaban de calma? ¿Y las canciones, y los aniversarios, y los mensajes a deshoras de la noche y las llamadas, y las flores, y las visitas inesperadas, y las idas al cine con donas y sevenup, y tu orgullo de mostrar mi inicial en tu brazo, y de los lugares donde comenzamos a amarnos que solo serían nuestros, y tu cambio, y tu amor infinito? ¿Y los te amo llenos de amor? no esos vacíos con los que acabamos. ¿Y las verdades, la transparencia, la confianza, la complicidad, el compañerismo, las travesuras, las luchas, la derrotas pero juntos? ¿Y los rasguños sobre tu espalda cuando me hacías el amor y que nunca te gustaron pero que yo amaba hacerlo, o las mordidas que me encantaba darle a tus labios, o mis manos jugueteando bajo tu camisa o sus botones, o bajo tu pantalón apachurrando tus pompitas mientras caminabas? Después todo lo que yo hiciera te empezó a molestar y se cuándo fue que  te empecé a sentir por primera vez así, cuando te sentí más frió que nunca, distante y poco a poco conseguiste que dejara de hacerlo, que olvidara esas manías contigo. ¿Dónde quedo ese gusto por mis abrazos los cuales te parecían especiales y extrañabas? y ahora ya ni te acuerdas de eso. ¿Dónde quedaron todas tus promesas? ¿Por qué se te olvidaron? ¿Cuándo acabo todo? ¿Por qué dejamos que se acabara?
(Lo malo de enamorarme de un hombre con mala memoria es que olvido todo. Ni siquiera te acordaras de tantas cosas que dijiste, que te dije, que me hiciste, que hice por ti. Lo bueno para ti es que no las recordaras y no tendrán ninguna importancia, por que sabes olvidar rápido).

Tuve esas ganas de devolverte todo, esas cartas, tantas palabras, porque pareciera que nunca fueron para mí, que no eran mías. 

Nada de lo que dicen, hiciste, nada. Todo se quedó en palabras pero en los poquitos momentos que logramos estar bien al menos el primer año los recordare con cariño y serán momentos especiales y tú sabes bien que no miento. Porque aunque sea con mentiras que después nunca cumpliste, en ese momento me hiciste feliz, sentía tu amor. Veo, siento la diferencia de cuando si me amaste y ahora que decías amarme. Si, como me gustaría que te leyeras tal vez compartiríamos un poco de esta desilusión de esta decepción de ver todo tan diferente a lo que dicen. Que son la prueba más grande de que esto se terminó, mucho antes de aquella última carta que me escribieras, y me inunda la tristeza. También leí algunas de las cartas que yo te escribí, yo guardo algunos borradores de las que te di. Y creo que no te falle, jamás te mentí a pesar de mis errores, siempre fui transparente contigo y sincera, cada cosa en la que me equivoque, cada una estuve frente de ti mirándote a la cara y aceptando mis errores, creo que cumplí con mi parte a la excepción de siempre, la manera en que nunca resolvimos nada.

Cambiaste la mujer que conociste por la que dejas. A mí tampoco me gusta ser esta mujer, no soy yo. Cambiaste cariños por reproches, cursilerías por patanería, risas por enojos, locuras por desconfianza, le diste un cambio bajo sombras de inocencia a todo. Ya tantas heridas. Debí marcharme en ese primer año, debí irme. 

Sí, me gustaría también decirte todo lo que tengo aquí dentro atravesado todo lo que mi cabecita le da vueltas, reprocharte, reclamarte, gritarte-escribirlo todo aquí, pero no, hoy no, ya no. Hoy solo debe seguir hablando el corazón (y aunque él, es el más herido, hoy no quiere hablar de resentimientos), y por último el amor… 

Ahora que he dado todo perdido, me doy cuenta, y al menos solo por hoy quiero ver las cosas bonitas que hubieron entre nosotros.
NO SÉ SI DE REPENTE, TE DA POR VISITAR ESTE ESPACIO, QUE EN ALGÚN MOMENTO FUE PARA TI, PREFERIRÍA QUE NO, PERO SI PASAS ALGUNA VEZ POR AQUÍ, ESPERO LEAS ESTO QUE ES SINCERO. 

Gracias...
Gracias por esos momentos conmigo, gracias por todo este tiempo que tal vez fue poco pero lo viví contigo, gracias por aquellos que aunque no fueron muchos me hiciste muy feliz, por aquellos en que me robaste sonrisas, y esas veces que me llenaste de emoción. Gracias por las flores, aquellas prometidas y las que no, gracias por aquel principio que aunque no del todo bueno me permitió compartir este tiempo contigo. Por las caricias que al principio fueron sinceras, apasionadas y con amor, que fue cuando más las sentí tan dentro de mi cuerpo y sentía que podías tocar mi alma. Gracias por todos los te amo, las noches y las mañanas, por los abrazos sinceros, gracias aunque no tuve de ti todo lo que yo hubiese deseado y yo no fui todo lo que tu querías y te gustaba, al final. Gracias por los momentos que si fuimos lo que queríamos. Gracias por esos secretos que me compartías al principio y gracias por escuchar los míos y guardarlos. 

Gracias por ese último mes en que me volviste hacer sentir amada, gracias por los besos que no me rechazaste cuando no querías besarme, gracias por no voltear tu cara para alejar tu boca de mis labios. Gracias por ese último intento fallido. Gracias por haberme acompañado o por llevarme a aquellos lugares que a mi tanto me gusta explorar, gracias por las veces que regresaste para darme fuerzas y continuar un poco más. Gracias por aquellas veces que me calmabas antes de marcharte y terminabas quedándote. Gracias por prestarme tus brazos para refugiarme, aunque tu no supieras que a veces fueron mi refugio. Gracias por prestarme tu brazo para dormir toda la noche sobre el. Gracias por esos masajes que llegaron sin pedirlos, y también por los últimos que sin ganas terminaste dándome. Gracias por esa última flor que me hizo sentir dragones en el estómago. Gracias por todas las veces que si estuviste conmigo, por el amor que me brindaste (como haya sido) y por el tiempo que me amaste. Gracias por estos tres años y medios, gracias por el ultimo, que aunque mal, los dos estuvimos ahí sacándole frente a lo imposible. Gracias, que aunque todo fue poquito y nunca bastante, mi amor si lo fue, fue muy grande el amor que te tuve con todo eso poquito, te amé con todo y todo hasta con mis errores y defectos junto con los tuyos. Gracias por todo, todo. Gracias por todo aquello que no te he agradecido. ¡gracias¡

Tal vez mañana también te agradezca por a verme alejado de ti, por irte, por haberme dejado por debajo de todo lo demás, por menos valorarme, por tantas y tantas lagrimas, por los insultos, por los reproches, por este fin y por tantas,tantas otras cosas. Y tal vez ese mañana ya nunca más te vuelva a ver, no tenemos caminos que nos unan, ni uno solo. Así que te lo agradezco también hoy; gracias, gracias por todo, por a verme abierto los ojos, y gracias por el mañana sin ti.

De verdad, ¡GRACIAS POR TODO!
(lo bueno y lo malo)

Y de corazón deseo y espero que seamos todo lo felices que juntos no pudimos ser. Te amo (el último de los tantos últimos que he dicho. con todo el corazón y todo mi amor).

Gracias por siempre…




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