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Tropiezos

No te pido perdón ni que vuelvas conmigo porque no tengo derecho, fui yo quien termino dándole punto final a nuestra relación, si lo acepto. Más, no fui yo la que acabo nuestro amor. Puse punto final a algo que ya no estaba, que ya no existía y asumo mi responsabilidad de este final y si quieres tú llamarle error, está bien, también lo asumo como error. Asumo no volver a estar contigo. Romper con todo lo que nos unía que casi siempre fue nada. Asumo mi acto y asumo todo lo que tú quieras sumarle…. Claro que lo asumo, sin embargo, eso no significa que no me duela, que no te eche de menos, que no me den ganas de sentirte tan cerca de mí como solíamos estarlo. Que no quiera dormir contigo y despertar abrazada de ti, que no me haya quedado con ganas de dormir una noche más a tu lado, esa noche que hace tiempo esperaba y ya no llego, no significa que mi amor y el cariño que te tengo se esfumaran en simples besos fugaces sin destino y designados a un adiós.

No te busco, no porque no quiera y no tenga la fuerza para retenerte. No te busco porque sé que puedo, porque puedo volverte a tener, porque claro que soy capaz de luchar por ti, por mí, por los dos, de tenerte de vuelta, puedo hacerlo, puedo luchar una vez más y aferrarme a ti como muchas veces lo hice, cuando te toco fallar a ti. Puedo, puedo buscarte y hacerte volver de mil formas, puedo volverte a rodear entre mis brazos, robarte el aire de tus labios con los míos y sellar tu cuerpo con el mío, puedo, claro que puedo… pero… ¿para qué? ¿Para condenarnos a lo mismo? ¿Para estar juntos sin estarlo? ¿Para no sentirnos cerca? ¿Para herirnos? ¿Para lastimarnos con nuestra forma tan absurda de amar de siempre? ¿Para escuchar reproches que hubieron desde el inicio y jamás supieron parar? ¿Para exigir lo que debería de ser? No! No soy tan egoísta para esclavizarnos en un mundo hostil, no soy egoísta para luchar en mantenernos juntos, sin ser felices ambos…

Vuela… volemos, somos libres de aterrizar en otras tierras de mirar un nuevo cielo. ¿Ves? Ya somos dos almas desintegradas de una sola ¡somos libres! Volando en un mismo universo, en diferente espacio.

Amor ya eres libre…!

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mis senos erguidos
al capricho de tus dedos,
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tu cuello,
tú boca,
tú espalda.

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tus manos apretando
mi piel,
mis nalgas,
mi espalda,
mis senos.

Tú saliva escurriendo
sobre mi cuerpo
mi lengua saboreando
el dulce salado de tu altivez,
mis oídos embriagados
con el sonido de tu respiración

Tú lengua con mi lengua mojándose.
Y la noche…
La noche jugando a nuestro favor.

Lo cierto es que te quise.

Nada que perder.
Te espere tres largos meses sin darme cuenta, tres meses que hasta entonces no había ocurrido nada y fue ahí, en ese momento en que lo descubrí, me descubrí; triste y apagada, esperándote en el último rincón de la esperanza con apenas un rayo de luz tocando mi oscuridad. Y no fue hasta entonces, en ese instante que sin ganas tuve que aceptar que te perdí, que debía buscar fuerzas, que lo único que realmente vendría con el tiempo y a quien tenía que esperar era a la resignación y más tarde el olvido, que no podía seguir manteniendo mis manos en puños y te solté, poco a poco muy despacio y con delicadeza deje que por fin empezaras a diluirte entre mis dedos, mientras mis lágrimas decían acompañarte porque no soportaban que te fueras, que te dejara. 
Cuantas veces caí llorándote, cuantas veces quise llamarte e ir a tu casa y buscarte pero ¿a qué iba? ¿Qué iba a decirte? llegaría con todo mi amor pero sin palabras, sin motivos. Cuantas veces, cuantas noches te añore en …