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Gente bonita


Hola mi gente mi bonita.
vengo a contarles algo que probablemente les importe una mierda, pero os tenia las ganas de escribir algo. esa necesidad de llenar las hojas en blanco con cualquier porquería (no debería ser permitido, pero para mi suerte aun se puede), y aquí estoy escribiendo lo que sea...

Estoy y no estoy, es como estar tan cerca de lo que siempre quisiste pero no saber exactamente en que parte de todo eso esta. He estado tan casada, presionada y estresada; la escuela, el trabajo, mi servicio social, el GYM, etc. Tiempo, me falta tiempo y me sobra tan poco, la vida es tan corta y siento que apenas estoy aprendiendo a vivirla.

He conocido a nueva gente como cada año, como todos los días ocurre. estoy al fin a un mes de acabar mi semestre y a un semestre de terminar la carrera, wwuooo! cuanto quise lograr esto, y nunca creí que estos omentos llegaran, estoy cerca y no se exactamente después de eso que voy a hacer, tengo tantas ideas en la cabeza, tantos caminos que no se en que momento y como comenzar a caminarlos. Estoy feliz pero tengo ese miedo que seguro muchos hemos sentido, el miedo al después. al que va a pasar? tengo esas ganas de comerme al mundo completo pero siento que no soy capaz de terminarme una borona.

En fin quería escribir no se que cosa y aquí me he quedado.

Prometo volver pronto, no se, a seguir escribiendo cualquier tontería como siempre, y últimamente el tiempo no me da para mis tonterías o tal vez me hace falta tener el corazón roto....

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tu delicadeza,
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Mis dientes mordiendo
tu cuello,
tú boca,
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Tus manos en mi cuello...
tus manos apretando
mi piel,
mis nalgas,
mi espalda,
mis senos.

Tú saliva escurriendo
sobre mi cuerpo
mi lengua saboreando
el dulce salado de tu altivez,
mis oídos embriagados
con el sonido de tu respiración

Tú lengua con mi lengua mojándose.
Y la noche…
La noche jugando a nuestro favor.

Lo cierto es que te quise.

Nada que perder.
Te espere tres largos meses sin darme cuenta, tres meses que hasta entonces no había ocurrido nada y fue ahí, en ese momento en que lo descubrí, me descubrí; triste y apagada, esperándote en el último rincón de la esperanza con apenas un rayo de luz tocando mi oscuridad. Y no fue hasta entonces, en ese instante que sin ganas tuve que aceptar que te perdí, que debía buscar fuerzas, que lo único que realmente vendría con el tiempo y a quien tenía que esperar era a la resignación y más tarde el olvido, que no podía seguir manteniendo mis manos en puños y te solté, poco a poco muy despacio y con delicadeza deje que por fin empezaras a diluirte entre mis dedos, mientras mis lágrimas decían acompañarte porque no soportaban que te fueras, que te dejara. 
Cuantas veces caí llorándote, cuantas veces quise llamarte e ir a tu casa y buscarte pero ¿a qué iba? ¿Qué iba a decirte? llegaría con todo mi amor pero sin palabras, sin motivos. Cuantas veces, cuantas noches te añore en …