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"Lo que con los años he aprendido"


"Que hay distintas flores en un mismo ramo
que no tienen porque llevarse bien.
Que si tú me dices ven
e inmediatamente lo dejo todo,
es porque no había nada que dejar antes.

Que una ruptura es una muerte
donde puedes ver al difunto burlarse de ti.
Que hacerse inmune a la fragilidad
es morir cada día de crudeza, sostenibilidad y hierro,
que por la grietas también se respira,
que hay que romperse para coger aire
que por querer ser siempre de alambre
uno atraviesa mi corazón.

Que ningún perro merece morir
por culpa de la puta rabia.
Que si no te vuelven a buscar
después de mandarte a la mierda,
si no te enseñan a llorar lo mordido
sin abandonarte del todo, nunca han estado contigo.
Que es de inútiles confundir maldad con torpeza.
Que yo me rió a otro volumen cuando somos tu y yo.
que tú y yo somos un ejército y nosotros
un peligro inminente de fractura.

Soportemos la grieta.
Que olvidar de dónde vienes es no saber a dónde ir
que a veces las cosas no salen bien
porque no les estamos abriendo del todo las puertas.

Que la gente más triste es la que siempre está contenta.
Que algo más triste que dar pena, es dar miedo.
Que si te está matando no puede ser amor
ni mucho menos de tu vida.
Que el amor nunca debería ser un columpio
que con el paso del tiempo sirve de soga,
un tobogán que tras la risa te lleva al infierno.

Que un, es que yo soy así, no justifica que seas así.
Que a veces arreglarse para salir,
habla más de repararse, que de ponerse guapa.

Que siempre habrá relaciones
que serán como un chicle
y tendrás que aprender a masticar
una bola insípida que no te puedes tragar
o escupirla.

Que los equilibristas caminan a pasos cortos.
que avanzar a grandes pasos es retroceder a zancadillas.
Que las historias intensas
son algodones de azúcar
imposibles de acabar.

Que nunca fue un problema aceptar el caramelo de un desconocido,
que lo grave es aceptar las migajas de quien conocemos.
Que lo que intento decir Antonio oveja
es que la chica de ayer es la de hoy y la de mañana,
que follar es una fiesta y no un medidor de egos,
que querer es cosa de uno,
que lo único que debería darnos miedo a perder
es la salud.
Que las personas no se pierden
las personas solo se alejan o se acercan.
Y por encima de todo que hay que saber cuándo rendirse;

¡NUNCA! Nunca, nunca, nunca, nunca…"

-I. X

Comentarios

bull ha dicho que…
Me encantó. Intenso...
Nana Viudes ha dicho que…
Un relato con fuerza, con coraje. Un poema que expresa rabia, valentía y sin duda amor, pero amor por uno mismo, ese que del cual nos olvidamos muchas veces. Porque la vida es una eterna lucha y para afrontarla hay que lanzar más de un grito, caerse más de una vez, pero siempre, siempre... la regla matemática del x+1; por "x" veces que la vida me golpeé, siempre hay que levantarse una vez más.
Me ha gustado mucho. Transmite pasión.

Muchos besos :)
Gebryss Garey ha dicho que…
así es, es hermoso me enamore de este escrito :)

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La noche a nuestro favor

Una, dos… tres noches,
ni siquiera recuerdo ya
cuantas veces me perdí en la oscuridad.

El cielo,
la noche,
tú coche,
tú y yo.

La aventura,
mi curiosidad,
las ganas…
Tú voz, tus palabras.

Su abandono…
Su olvido…

La locura,
mi locura.

Mis locas ganas de volar
de desprenderme de la moral
y someterme a los caprichos
de los deseos más profundos.

Tus manos.
tu delicadeza,
y mi pasión arrebatadora.

Mi cuerpo sumergido
en el placer de tu lengua,
mis senos erguidos
al capricho de tus dedos,
los vidrios empañados de mis gemidos.
Mis dientes mordiendo
tu cuello,
tú boca,
tú espalda.

Tus manos en mi cuello...
tus manos apretando
mi piel,
mis nalgas,
mi espalda,
mis senos.

Tú saliva escurriendo
sobre mi cuerpo
mi lengua saboreando
el dulce salado de tu altivez,
mis oídos embriagados
con el sonido de tu respiración

Tú lengua con mi lengua mojándose.
Y la noche…
La noche jugando a nuestro favor.

Lo cierto es que te quise.

Nada que perder.
Te espere tres largos meses sin darme cuenta, tres meses que hasta entonces no había ocurrido nada y fue ahí, en ese momento en que lo descubrí, me descubrí; triste y apagada, esperándote en el último rincón de la esperanza con apenas un rayo de luz tocando mi oscuridad. Y no fue hasta entonces, en ese instante que sin ganas tuve que aceptar que te perdí, que debía buscar fuerzas, que lo único que realmente vendría con el tiempo y a quien tenía que esperar era a la resignación y más tarde el olvido, que no podía seguir manteniendo mis manos en puños y te solté, poco a poco muy despacio y con delicadeza deje que por fin empezaras a diluirte entre mis dedos, mientras mis lágrimas decían acompañarte porque no soportaban que te fueras, que te dejara. 
Cuantas veces caí llorándote, cuantas veces quise llamarte e ir a tu casa y buscarte pero ¿a qué iba? ¿Qué iba a decirte? llegaría con todo mi amor pero sin palabras, sin motivos. Cuantas veces, cuantas noches te añore en …