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Báilame el agua



Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atada con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente que me queme por dentro
Que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonta.
Perdóname…
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí, traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido, sueña feliz.
Dame la llave de tus oídos, toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor hasta reventar.
Sé, yo misma y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
SAL, NIEGA TODO Y DESPUÉS VUELVE…

-D. V.

Comentarios

Nana Viudes ha dicho que…
Vi tu comentario en mi blog hace tiempo, en aquella entrada hace tantos meses ya. Vine aquí, leí algo y en seguida me hice tu seguidora. Ahora, después de tanto tiempo, vengo a mostrar mis disculpas por haberme ausentado tanto y a decirte que aquí estaré para leerte, para comentar y encantada de que formes parte de mi rincón, que me hizo mucha ilusión leer tus palabras. Es un placer en todos los sentidos, pues lo que escribes es precioso, tienes talento para expresarte y transmitir.
Aquí me tienes para quedarme :)

Un beso grande.
observoidiotas.com ha dicho que…
Me siento como en casa. Tu forma de expresarte reconforta y saca a la luz todo lo que no soy capaz de escribir. Fenomenal. Mis ojos se van a quedar a mirar el invierno. Gracias por semejante texto.

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La noche a nuestro favor

Una, dos… tres noches,
ni siquiera recuerdo ya
cuantas veces me perdí en la oscuridad.

El cielo,
la noche,
tú coche,
tú y yo.

La aventura,
mi curiosidad,
las ganas…
Tú voz, tus palabras.

Su abandono…
Su olvido…

La locura,
mi locura.

Mis locas ganas de volar
de desprenderme de la moral
y someterme a los caprichos
de los deseos más profundos.

Tus manos.
tu delicadeza,
y mi pasión arrebatadora.

Mi cuerpo sumergido
en el placer de tu lengua,
mis senos erguidos
al capricho de tus dedos,
los vidrios empañados de mis gemidos.
Mis dientes mordiendo
tu cuello,
tú boca,
tú espalda.

Tus manos en mi cuello...
tus manos apretando
mi piel,
mis nalgas,
mi espalda,
mis senos.

Tú saliva escurriendo
sobre mi cuerpo
mi lengua saboreando
el dulce salado de tu altivez,
mis oídos embriagados
con el sonido de tu respiración

Tú lengua con mi lengua mojándose.
Y la noche…
La noche jugando a nuestro favor.

Lo cierto es que te quise.

Nada que perder.
Te espere tres largos meses sin darme cuenta, tres meses que hasta entonces no había ocurrido nada y fue ahí, en ese momento en que lo descubrí, me descubrí; triste y apagada, esperándote en el último rincón de la esperanza con apenas un rayo de luz tocando mi oscuridad. Y no fue hasta entonces, en ese instante que sin ganas tuve que aceptar que te perdí, que debía buscar fuerzas, que lo único que realmente vendría con el tiempo y a quien tenía que esperar era a la resignación y más tarde el olvido, que no podía seguir manteniendo mis manos en puños y te solté, poco a poco muy despacio y con delicadeza deje que por fin empezaras a diluirte entre mis dedos, mientras mis lágrimas decían acompañarte porque no soportaban que te fueras, que te dejara. 
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