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No podría, no haber publicado esta maravilla que me ha encantado.



“El: Quiero invitarte a cenar
Ella: ¿quieres exponerme en público?
El: solo una cena
Ella: solo hora y media de conversación vacía sobre política y tazas de paro.
El: después podemos ir a mi casa
Ella: ¿a la casa que está pagando tu madre?
El: te he echado de menos.
Ella: hace cuanto no mantienes relaciones sexuales
El: un día de estos podríamos ir al cine
Ella: ¿pero, tú has visto mi vida?
El: una en versión original
Ella: en qué idioma tengo que decírtelo
El: estas preciosa
Ella: llevo 20 años sin dormir
El: ¿dormimos juntos?
Ella: te escuche roncar después de un polvo mediocre
El: puedo llevarte el desayuno a la cama
Ella: puedo vomitar
El: te he dejado las llaves de mi departamento
Ella: yo he dejado las mías dentro de la cerradura
El: siento que no vamos a ninguna parte
Ella: estoy bien aquí
El: no estás bien.
Ella: tampoco lo estaría en otra parte
El: ¿has pensado el nombre de tus hijos?
Ella: no recuerdo el nombre de mi padre
El: ¿Dónde te imaginas nuestra boda?
Ella: ¿Cuánto pesa una boda?
El: dime que piensas
Ella: no
El: se lo que estas pensando
Ella: exacto, que no
El: me acabaras abandonando
Ella: te acabare reemplazando por otra pieza única
El: ¿quién es ese que te llama?
Ella: ¿Quién es ese que ahora me increpa sobre mi intimidad?
El: háblame claro
Ella: soy oscura
El: inmadura
Ella: no
El: niña
Ella: tampoco
El: Tenemos que hablar
Ella: ¿follar esta muy visto?
El: ¿ya no me quieres?
Ella: hace tiempo que te tengo
El: quiero salvarte la vida
Ella: supongo que aún no he acabado de complicarlo
El: mírame a los ojos
Ella: redundancia
El: otra vez
Ella: redundancia
El: tienes demasiados pájaros en la cabeza
Ella: ahora estoy volando en un pájaro
El: ¿me cambiarías por alguien mejor?
Ella: te cambiare por alguien peor
El: ¿me cambiarías por otro?
Ella: te cambiare por lo de siempre
El: me olvidaras
Ella: me acordare de mí
El: adiós. Podrías haberme tenido el resto de tu vida.
Ella: TE QUERÍA AHORA”.

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Cris Lozano Reina ha dicho que…
Quién es el escritor?

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La noche a nuestro favor

Una, dos… tres noches,
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cuantas veces me perdí en la oscuridad.

El cielo,
la noche,
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las ganas…
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Su olvido…

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mi locura.

Mis locas ganas de volar
de desprenderme de la moral
y someterme a los caprichos
de los deseos más profundos.

Tus manos.
tu delicadeza,
y mi pasión arrebatadora.

Mi cuerpo sumergido
en el placer de tu lengua,
mis senos erguidos
al capricho de tus dedos,
los vidrios empañados de mis gemidos.
Mis dientes mordiendo
tu cuello,
tú boca,
tú espalda.

Tus manos en mi cuello...
tus manos apretando
mi piel,
mis nalgas,
mi espalda,
mis senos.

Tú saliva escurriendo
sobre mi cuerpo
mi lengua saboreando
el dulce salado de tu altivez,
mis oídos embriagados
con el sonido de tu respiración

Tú lengua con mi lengua mojándose.
Y la noche…
La noche jugando a nuestro favor.

Lo cierto es que te quise.

Nada que perder.
Te espere tres largos meses sin darme cuenta, tres meses que hasta entonces no había ocurrido nada y fue ahí, en ese momento en que lo descubrí, me descubrí; triste y apagada, esperándote en el último rincón de la esperanza con apenas un rayo de luz tocando mi oscuridad. Y no fue hasta entonces, en ese instante que sin ganas tuve que aceptar que te perdí, que debía buscar fuerzas, que lo único que realmente vendría con el tiempo y a quien tenía que esperar era a la resignación y más tarde el olvido, que no podía seguir manteniendo mis manos en puños y te solté, poco a poco muy despacio y con delicadeza deje que por fin empezaras a diluirte entre mis dedos, mientras mis lágrimas decían acompañarte porque no soportaban que te fueras, que te dejara. 
Cuantas veces caí llorándote, cuantas veces quise llamarte e ir a tu casa y buscarte pero ¿a qué iba? ¿Qué iba a decirte? llegaría con todo mi amor pero sin palabras, sin motivos. Cuantas veces, cuantas noches te añore en …