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Me voy...

Hoy voy a ser fuerte y débil. Hoy voy a dejarte ir de mi vida, de este amor. yo también me marcho, he estado sola aquí en medio de los vientos y las noches navegando entre lágrimas, mis remos eran la esperanza, esperándote a ti o al olvido pero ninguno de los dos llego, saldré en busca del olvido, ya es tiempo, tomare un nuevo rumbo, no se cual, ni se hacia dónde me dirijo. Dejo ahí el amor que me mantuvo estática en este dolor de esperanza, lo dejo porque ya no puedo seguir llevándolo a mi espalda, me ha hecho mucho daño y mi cuerpo y mi corazón se han desgastado. Pero antes de comenzar a marcharme quiero decirte que te amé como en un principio jamás imagine, de tal forma que me costara tanto dejar de hacerlo, pero siempre se puede, estoy duramente resignándome, he aceptado este dolor que ya no da para más, que ya no quiero que dé para más. Estuve aquí donde ya no queda nada ni nadie, esperando una luz que nunca más se volvió a encender, me gusta la sombra de la oscuridad pero también me gusta cuando la luz golpea sobre ella, me gusta cuando mis ojos brillan con la luz y ellos también se apagaron de golpe. He soportado esa verdad tan cruda del desamor, llego con furia arrasando con la fuerza de permanecer aquí sentada, de donde tanto me aferraba, pero se acabó la fuerza, me agote, se desgasto mi alma, mi cuerpo, mi espíritu, se me acabaron las lágrimas y se convirtieron en este mar de amor en el que me atrape, mis ojos se secaron de tanto llorar, ya no son luminosos ni atrapan miradas. Me marcho, yo también renuncio por que no se puede estar esperando lo que no va volver, lo que no va a pasar, en donde no hay futuro. Tengo que hacerlo, es necesario aunque sienta que hoy voy a morir. Renuncio por primera vez contigo, renuncio a ti. Yo también se renunciar y mejor que cualquiera, me levantare como las mismas olas del mar, como el ave en su vuelo más alto, ¡Renuncio! Se acabó para los dos. Ahora nuestro sitio ha quedado abandonado y vacío completamente, ya no hay a que regresar, ya nadie espera. No hay barco para volver.

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Su olvido…

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mi locura.

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de desprenderme de la moral
y someterme a los caprichos
de los deseos más profundos.

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tu delicadeza,
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al capricho de tus dedos,
los vidrios empañados de mis gemidos.
Mis dientes mordiendo
tu cuello,
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tú espalda.

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tus manos apretando
mi piel,
mis nalgas,
mi espalda,
mis senos.

Tú saliva escurriendo
sobre mi cuerpo
mi lengua saboreando
el dulce salado de tu altivez,
mis oídos embriagados
con el sonido de tu respiración

Tú lengua con mi lengua mojándose.
Y la noche…
La noche jugando a nuestro favor.

Lo cierto es que te quise.

Nada que perder.
Te espere tres largos meses sin darme cuenta, tres meses que hasta entonces no había ocurrido nada y fue ahí, en ese momento en que lo descubrí, me descubrí; triste y apagada, esperándote en el último rincón de la esperanza con apenas un rayo de luz tocando mi oscuridad. Y no fue hasta entonces, en ese instante que sin ganas tuve que aceptar que te perdí, que debía buscar fuerzas, que lo único que realmente vendría con el tiempo y a quien tenía que esperar era a la resignación y más tarde el olvido, que no podía seguir manteniendo mis manos en puños y te solté, poco a poco muy despacio y con delicadeza deje que por fin empezaras a diluirte entre mis dedos, mientras mis lágrimas decían acompañarte porque no soportaban que te fueras, que te dejara. 
Cuantas veces caí llorándote, cuantas veces quise llamarte e ir a tu casa y buscarte pero ¿a qué iba? ¿Qué iba a decirte? llegaría con todo mi amor pero sin palabras, sin motivos. Cuantas veces, cuantas noches te añore en …