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Ausente

Estoy tan ausente
que siento que ya
nada me toca.
Me siento tan lejos
de mi misma y asi
mismo me siento
reencontrándome
conmigo.
Tan conectada a mi,
perdida dentro de mi,
que me ausento
y esta ausencia
me eleva y me aleja.

Podría estar
en medio de un
terremoto diluvial,
podrían descargar
su energía los rayos
sobre mi pecho
y ya nada me harían
porque pareciera que
mi espíritu y alma
ya no residen
en este cuerpo.

Estoy tan alejada
de donde piso
y tan cerca
de donde camino.
Estoy siendo
fuego y hielo
a la vez.
Estoy desintegrandome
para volverme a integrar
y reconstruirme entre
cimientos intactos.

Estoy tan ausente de todo
aunque mi cuerpo resida
en este espacio terrenal
desproporcionado
flotando sobre el
vació del volumen
de la tierra.

Estoy tan ausente...
Estoy bloqueada.
Mis conexiones
no funcionan y
no se que sentir
-no siento nada-
que las balas
de los recuerdos
ya no me desploman.
podría sangrar mil veces
mis heridas y seria
inmune al dolor.

Esta ausencia maldita
explora el vació
en el que me aparto
me hundo y fluyo.

Me siento ausente
de la conexión existente
entre el corazón, el cuerpo
y la razón.
Siento un vació
de sentimientos y emociones,
un vació en el pecho
donde habitaba el corazón
¿y el corazón?
anda volando
no se en donde
pero se, que se
me desprendió
un jueves
a las 2 de la tarde
entre tanto llanto
 y decepción.
Siento su enorme vació
y su ausencia con la mía.

Me siento tan ausente de todo
que mi ausencia
a recurrido a la necesidad.
Necesito algo...
Algo que ya no puedo hacer
-llorar-
y ese mar por dentro
me esta ahogando.
y esta necesidad
que no puede saciar
mi ausencia,
también queda vacía
pero no ausente.

Estoy tan ausente de todo
tan bloqueada
tan perdida dentro de mi
tan fría, tan dura e insensible.
Tan incomprensible.
Esta ausencia de mi
que me aleja de todo
y ya nada me sopla,
ni me toca, ni siquiera
el aire puede alcanzar
a rosar mi piel
o hacer volar mi cabello,
que no puede mojarme mas
con lagrimas,
que no hiere, no lastima,
pero existe.
Y que no duela.
duele...

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