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No quiero, no quería, no era así...

No te quiero decir adiós.
Entiéndeme,
me resisto a dejarte ir
porque siempre has sido todo lo que venía después,
y ahora que te vas
se me caen de las manos las mañanas contigo.

Escribo sobre la tristeza
solo porque le tengo un pánico aterrador
y no quiero que me sorprenda,
pero luego me imagino sin ti
y la hija de puta me deja con los calzones abajo
mientras me dice:
‘escribirlo no es conocerlo’.
entonces el invierno
se me atornilla en la garganta
mientras tú te vas
y yo,
yo me pierdo.

Y de repente esta ciudad es la más grande del planeta.

Voy a tientas por la vida,
buscando puentes cercanos
porque el suicidio siempre fue la huida más poética,
callejones sin salida
para poder llenarme las manos de excusas
corazones empezados
para no tener que darles el mío,
camas a las que no me quedo ver bostezar
para evitarme soñar.
Me enseñaron a escribir
y se olvidaron de explicarme cómo usar las palabras,
mis intentos fallidos
dejaron el amor y mi valentía tirados en la cuneta,
y soy capaz de gritarte que te quiero
mientras corro en la dirección contraria.

Cualquiera te diría que no soy recomendable,
y estaría en lo cierto.

Pero ellos no saben
que a pesar de que la palabra huida me ajusticie cada noche
y el miedo que me atora sea de los más temibles
-esos que no tienen nombre-,
Aunque nadie supiera ver
-ni siquiera yo-
que éramos nuestra cura,
aunque no supiera lo que quería
solo sé que quería que estuvieras tú en ello,
porque tenerte conmigo
fue como recuperarme,
ser consciente
de que mi miedo quedo herido de muerte
al verme de tu mano,
mirarte fue creer de nuevo en las ventanas
-las que dan aire-
y coger aire para besarte
siempre será la mejor manera de besar que existe.

Ahora todas mis mañanas se han quedado
sin hueco en tus semanas,
no me esperas,
no estas al otro lado
y yo tengo que dejarte ir de mí,
también,
tampoco,
porque nos  merecemos un mundo sin final
y batallas ganadas,
una paz que lleve nuestros nombres
y alguien que nos lleve al cielo.

Yo por mi parte,
Te diré que  entiendo,
Y lo respeto.


Dejare mi verdad a los poemas.

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