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El rompimiento de las espectativas... (Febrero)

No estás aquí presente ni yo frente a ti, pero imaginare tú presencia mientras te escribo ya que siempre quisimos resolver nuestras diferencias frente a un aparato, probablemente daba igual, hace mucho que no resolvíamos nada aunque estuviéramos presentes.

Esta vez, en este escrito tratare de no utilizar palabras obtusas seré yo misma sin una poesía que aun no aprendo a escribir. Quería despedirme de ti, nos fuimos así sin despedirnos dándonos la espalda detrás de un aparato sin decir más que; muchos y tantos reproches y peleas. Quiero despedirme porque probablemente nunca más nos volveremos a ver ni hablar ni a saber del otro no tenemos ningún camino que nos cruce, me despido en forma de letras porque también así fueron las cosas entre nosotros y por supuesto porque ya es tarde para despedirnos en persona, ya corrió el tiempo y sí, tengo claro mis sentimientos y te amo, pero volverte a ver a ahora para despedirme seria revivir lo que se está apagando, no quiero confundirme ya. Por eso te escribo tal vez lo leas tal vez no, tal vez un día te acuerdes de mí y quieras saber si volví a escribir de ti, tal vez te encuentres con esta despedida o tal vez ya nunca lo sepas pero yo quiero despedirme estés o no estés presente, lo sepas o no. 

Ya ha pasado un mes desde que no se nada directamente de ti, desde que no te veo, ni te escucho. Un maldito mes y aquí dentro nada ha cambiado, es cierto que he aceptado que no vamos a volver que me estoy resignado a esa idea a esa estúpida realidad, pero aquí dentro nada ha cambiado. Es ilógico el tiempo sin ti; por un lado siento que ha pasado demasiado tiempo, se me ha hecho eternidad no estar contigo, pero, por el otro parece que fue ayer, cuando todavía te abrazaba y te besaba, y te decía te amo, porque te sigo amando igual que siempre y parece que aquí adentro el tiempo no pasa. Es triste y raro pero por otro lado ya casi no recuerdo tu voz, ni tu risa, ni tus gestos, los estoy olvidando y no sé porque, trato de recordarlos pero cada vez se vuelven más borrosos, tu imagen se me esta difuminando, y eso, eso también me duele ¿Cómo es que se están borrando tus rasgos de mi memoria y esto que siento sigue tan intacto? No quiero, no quiero, no recordar tus facciones. Quiero recordarlas mañana cuando ya no me duelan y no sé si perdure algo de tu imagen para entonces. 

Te echo mucho de menos, bastante. Todos lo días pienso en ti a todas horas, para mí ha sido muy difícil nuestra ruptura, a veces me niego a creer que se acabó, a veces metafóricamente volteo y quiero regresar, quiero salir corriendo hacia atrás, no quiero alejarme más de ti, a veces creo que todavía no era el momento, que todavía quedaba mucho entre nosotros, que nos dejamos llevar por nuestro enojo y orgullo, tú orgullo, no te ofendas, no pretendo culparte de nada, solo creo que esta vez fue tú orgullo porque seguramente pensaste que si regresabas, si regresábamos, tenías que aceptar lo que yo quería y ante eso tú no estabas dispuesto, seguramente pensaste en que no tenías porqué dejar absolutamente nada por un estúpido capricho mío, el que solo quiere controlarte y manejarte, eso pienso que fue en lo que consistió tú orgullo, por mi parte en un principio me sentía muy enojada contigo después me di cuenta que algo había cambiado, no en mí, algo había cambiado respecto a ti, fue como si descubriera que de verdad ya no me amabas que había alguien más y a veces creo que es verdad que solo tomaste de pretexto todo eso para alejarte de mí, si es así ¿Por qué no hablarme con la verdad? ¿Por qué siempre haces las cosas bajo el agua? ¿Por qué no enfrentarlo? La verdad es que no sé qué tan cierto sea todo eso, pero eso fue lo que paso conmigo, que ya no supe que es lo que había entre nosotros, lo que sentías por mí, que simplemente me calle tal vez porque no quería escucharte, no quería oír que ya no me querías, no quería oír que había alguien más, fue mi miedo, lo admito, simplemente no supe que hacer me paralice y ahora el tiempo ha avanzado ya no sé dónde estás tú, lo único que me ha quedado claro es que tú, por la razón que fuera querías alejarte de mí y que esta era la mejor decisión y yo simplemente lo acepte porque por una parte pensaba y durante mucho tiempo pensé que sí, que lo mejor era terminar, por otro lado sentí que eso era lo que tú querías y no me quedaba más que aceptarlo.

Realmente, si tú también me amas aún no estoy segura de que hayamos hecho lo correcto. Pienso que no se vale dejar pasar el amor si lo teníamos, si no te quisiera, si estuviera segura que no me quieres las cosas serían diferentes, pero según yo, quiero pensar un momento en que todavía nos queremos los dos. ¿Por qué haber sido tan débiles? Por qué ser tan tercos? Recuerdas aquella vez que de la nada una noche me llenaste de reproches, por cierto también por teléfono, terminamos por eso, tú decías que no querías estar conmigo, que era mejor así, ¿la recuerdas? Aquella vez te busque y te dije que por que íbamos a estar lejos si nos queríamos, recuerdo, que tú también me buscaste pero no para arreglar las cosas me buscabas para tranquilizarte o no sé para qué, pero recuerdo que llegaste a mi casa dijiste que me querías, yo te preguntaba ¿qué por qué entonces no estábamos juntos? tú decías que las cosas no estaba bien y yo me sentía tan mal porque yo si quería estar a tu lado. Luego me besaste e “hicimos el amor” y después solo te fuiste y me dejaste, recuerdo que me sentí simplemente utilizada, que solo habías ido a eso. Después todavía decidí buscarte, fui a tu casa con el pretexto más tonto de mi vida ¿te acuerdas? Te dije que necesitaba la cadenita de vuelta, en realidad te quería a ti de vuelta y esa vez volvió a pasar, terminamos en tu cama pensé que las cosas iban a estar bien te dije que te extrañaba que te amaba, tú aceptaste que también lo hacías pero que lo mejor era no estar juntos, me sentí humillada y utilizada, como un simple objeto. Después de vestirnos solo dijiste; te acompaño al metro, yo me sentí tan pérdida solo dije si, al despedirnos solo me dijiste que tenías la cabeza hecha una maraña de audífonos que no sabías lo que querías y que no estabas seguro pero me diste una vaga esperanza. Te ibas a T. dijiste que al regresar veríamos. Llegue a llorar a mi casa como siempre desde que estoy contigo, después me puse a pensar las cosas y supe que tus reproches después se iban a volver contra nosotros y que en algún momento, algún día yo acabaría reprochándote igual entonces pensé que tú respuesta seria no, que era lo mejor, pero regresaste de tu viaje y me buscaste yo me sorprendí te dije que yo ya no quería pero la verdad es que si quería solo tenía miedo de que pasara todo lo que ha pasado y te dije que si, por que al final sabía que nos queríamos y que quería estar a tu lado que no pensaría en después si no en ese instante y regresamos. Esa vez fue diferente fea tal vez para mí pero quizás valió la pena, te tuve de nuevo y pasamos momentos agradables y no me arrepiento de nada. Claro ahí yo sabía que nos queríamos los dos, estaba segura de eso en cambio ahora hace tiempo que no tengo la seguridad de si todavía aún me amabas si aun querías estar a mi lado, si aún eras feliz conmigo (creo que no) por eso no supe que hacer y solo deje que el mundo se me viniera abajo y no hice nada más que aceptar todo lo que tú quisieras todo lo que creí que querías. 

A pesar de que a veces sentía que ya no me querías, que ya no me amabas, que las cosas bonitas que decías, las que hacías, en las que pensabas ya no eran para mí, a pesar de eso, adoraba estar a tu lado y me sentía feliz, no siempre, a veces sentía ese vacío grande que me dejabas, ese vacío ausente de tu cariño pero era feliz, me hacía feliz pensar que al otro día estaríamos bien ahora es todo al revés no puedo pensar en mañana por que mañana ahora significa que somos recuerdo del pasado cada vez más.

La última vez que viajamos a T. nuestro último diciembre de vuelta, me puse a pensar en lo mal que estábamos en lo mal que me sentía y en que seguramente tú también te sentías como yo y ninguno de los dos podía calmar la ausencia, el vacío, el dolor del otro porque estábamos enfocados y preocupados en lo que cada uno sentía que, no podíamos mirar al otro, pensé que estábamos tan perdidos, tan rotos que lo nuestro ya no tenía sentido, lo supe. Esa vez notaste que venía callada, pensaste que venía enojada y si, en parte si venia enojada porque veía desde afuera lo que éramos, me daba coraje que no pudiéramos hacernos feliz pero más que nada venia triste, asustada, preocupada y con mucho miedo, veía venir el final tan cerca de nosotros y eso me ponía mal no sabía qué hacer, pensaba: ¿cómo evitarlo? pensaba que no íbamos a poder, que tal vez ya era mejor terminar ahí, -esa vez lo supe-… viniste a casa a dormir conmigo, eso me tranquilizo un poco por lo menos aún te tenia conmigo una noche más, quise que no se acabara. Esa noche te contemple durmiendo y llore porque no quería perderte no quería que se terminara. Al otro día te fuiste, yo me solté a llorar a pensar y pensar. En un momento de tantos problemas quise terminarlo todo pero te amaba y sabía que eso no era lo que quería entonces dije que tenía que seguir luchando por lo que quería que no podía ser tan cobarde e irme que me dolería más dejarte que luchar por ti porque mejoráramos , lo que quería era estar contigo y decidí que buscaría siempre la forma de permanecer a tú lado de que mejoráramos, de que no se acabara lo nuestro… y así fue me quede… pero justo después venían los enojos trataba de controlarme que no me dolieran tus actos, que no me lastimaran para no querer huir de ti pero no podía y tú te enojabas conmigo y te hartabas de mí también, ahí me quedaba sola y no podía, me hartaba ya no había nadie que me calmara, de quien apoyarme, terminaba de salir mi peor impulso, la inseguridad, el hartazgo y simplemente quería dejarte, quería huir. Aunque en realidad no quería, lo que quería era que estuviéramos bien que nos quisiéramos que fuéramos por momentos solo tú y yo donde nada ni nadie se interpusiera contra nosotros y creo que eso era bastante pedir.

Yo quería una cosa y tú querías otra, siempre fue así, siempre tan individuales como tú querías, y siempre me reclamabas eso, decías que yo no entendía que somos personas individuales y que cada quien tiene su vida, pero en realidad yo lo entendía perfectamente, eso era lo que más me molestaba que fuéramos tan individualistas, el que no entendió ni se dio cuenta de eso fuiste tú; éramos tan individualistas que siempre que yo quería hacer las cosas bien y luchar por lo nuestro tú estabas en otro lado, dándome la espalda viviendo tu vida y te ponías en mi contra era como si estuviéramos en guerra y tú te fueras al otro bando, me dejabas luchar sola y cuando tú querías luchar por lo nuestro y buscabas que las cosas estuvieran bien, yo ya estaba cansada y no quería, entonces yo igual me cambiaba de bando, te dejaba solo, así éramos, demasiado individualistas. Tu buscabas el individualismo cosa que siempre tuvimos, yo la romántica cursi y tonta buscaba el compañerismo, lo que para mi es lo importante crecer juntos sentir que somos uno mismo no dejarse caer, para mí el compañerismo es lo esencial en cualquier relación afectiva cosa que nunca tuvimos y que obviamente tú nunca buscaste, tú lo veías creo de otra manera como si te ataras a mí pero las cosas no eran así, se volvieron de un modo incomprensibles e inaguantables pero nunca se trató de eso. Creo, sin ver culpables; el individualismo tan grande que teníamos las volvió de esa manera nos queríamos individualmente, desgraciadamente nadie tiene ese privilegio somos una especie asociada en la que el compañerismo es lo que nos hace ser y crecer sin embargo los individuos pretendemos vivir individualmente por eso no hay unión por eso todo esta tan dispersado de ser y vencer lo que nos hace mal. Así estuvimos tú y yo en lucha constante, decidimos luchar aparte, pudiendo haber luchado juntos, hasta el último momento fuimos tercos pensando solo en lo que queríamos individualmente; bueno, en lo que querías individualmente porque yo nunca me pensaba ni me imaginaba individual a ti, claro que tenía mis cosas, tampoco era que estuvieras pegado a mí para hacerlas pero siempre pensaba en ti cuando las hacía, me emocionaba que estuvieras a mi lado mientras las hacía, me emocionaba ver que tú ibas creciendo a mi lado y logrando tus metas en todo te incluía de una forma en la que no precisamente estabas presente pero en la que no te negaba que estuvieras como una parte importante en mi vida para mí eso no era atadura ni me sentía presionada ni nada de esas cosas a mí no me molestaba que quisieras estar todo el tiempo conmigo a mí me encantaba, todo lo que fuera juntos me encantaba y me emocionaba jamás hice algo sin quererlo hacer porqué me sintiera comprometida a mí me gustaba complacerte, me gusta complacer quizás no en todo, pero casi, bueno yo creo, es lo que puedo ver de mí, tú siempre me hacías sentir que lo hacías solo para que no me enojara, para no quedar mal conmigo por obligación jamás te nacía complacerme de verdad; nuestra pelea, nuestra última discusión por la que quizás sea por la que estamos hasta este punto de distancia “el alcohol” mi defecto, tú defecto, yo te lo prohibía según tú pero en realidad jamás dejaste de hacerlo, yo quería controlar esa parte de ti, según tú, pero siempre hiciste lo que quisiste por eso las peleas, por eso la desconfianza, por eso me sentía lastimada no sabías complacer quizás si lo hubieses hecho yo también te hubiese complacido además no logro entender ¿por qué, en sí, tomabas? incluso te lo permitía según tú no eras un borracho pero a fuerzas tenías que tomar y aparte era alcohol, o sea nada afectivo nada que te perjudique, vaya tus amigos nunca te lo restringe y aunque lo hubiese hecho jamás me hubieses hecho caso como con tus ex, como con tus amigas recién aparecidas siempre fue un dolor de cabeza y discusión tras discusión para que por fin decidieras medio alejarte que en realidad nunca lo hacías siempre esperabas el momento oportuno de nuestras discusiones o que termináramos para ir tras de ellas, no te importaba que eso a mí me lastimara te lo pedía de todas las formas: bien, enojada a gritos, platicando, de cualquier forma te valió ¿cómo querías que no llegara un punto en que no confiara, en el que todo te reclamara? Siempre te importo más algo que no tenía demasiada importancia o que perjudicaba nuestra relación, que lo nuestro que lo que sintiera… cuando te decía que no quería que le hablaras a tal chica por x o y razón, que las ignoraras me decías que ¡no! te enojabas, porque decías que no ibas hacer grosero con ellas, te importaba lo que pensaran de ti o hacerles una grosería yo veía como te preocupaba eso, ¡pero conmigo! si podías ser grosero, no te importaba lo que yo pensara de ti, no te importaba lo que yo iba a sentir. Ahora me has puesto en un lugar peor, francamente yo no sé qué fue lo que yo te hice para que seas o hayas sido así conmigo, me borras de toda tú vida así como si de verdad no te hubiese importado nada o como si estuvieses muy enojado conmigo, tal vez si me odias pero no sé porque; a tus otras ex no querías dejarlas de mirar, de hablar, de tener contacto con ellas. Yo llegue a tu vida y todavía me restregaste a varias en mi cara tuvimos problemas por eso y tú seguías tenido contacto con ellas y no solo con tus ex, sino con todas las demás que me molestaba porque tenía motivos. Fue también un drama que te alejaras de ellas y en cambio a mí me botas, me borras, me desechas sin más, la verdad que no sé qué pensar. Claro que me ha dolido ¡cómo no! si te amo tontamente pero pues ni modo ¿no? Fue por lo que yo opte hace tres años, seguramente me lo merezco, aunque no creo. 

Tantas veces dijimos que era la última vez y no puedo creer que en verdad haya llegado la última. A veces todavía no me la creo que hayamos terminado todavía me da tristeza que haya tenido que ser así. 

¿Recuerdas una carta que te di? creo que la última, te preguntaba siempre que si termináramos después de mucho tiempo tú volverías, ¿si volverías por mí? tú siempre decías que sí, que siempre volverías conmigo, siempre me mentías para calmarme, esas mentiras en su momento eran bonitas me daban fuerza me hacían sentir que contigo nunca podrían acabar. Quería que se volvieran verdad, aunque uno sabe que siempre llega el momento de partir. Te decía que ya no llegaríamos a los cuatro años (yo lo sentía en el fondo de mi corazón, lo sentía tan fuerte) tú decías que sí, que duraríamos muchos, muchos años más.

Alguna vez llegue a imaginar mi vida contigo hasta imaginaba a nuestro E-rito ¿te acuerdas de él? Te platica de cómo me lo imaginaba con tus facciones corriendo por la casa y en los parques tú jugando con el futbol, aunque siempre quería niña o quiero, en mi imaginación (tal vez en mis sueños (perdidos)) estaba él un E-rito como tú jugando en algún espacio de este mundo ¿qué tonto no? Pero él era muy tierno y lindo, aunque no existía lo amaba, lo ame el poquito tiempo que existió en mis pensamientos.

Si la verdad los últimos días me tratabas feo, me hablabas golpeado y siempre te veías molesto parecía que te molestaba estar conmigo, por eso creo que ya no me amabas, tal vez si lo hacías, no sé… pero yo creo, sentía que ya no. Que si, como tú lo dijiste te preocupabas por mí, me querías pero era diferente, como una amiga quizá o hasta como una hermana o alguien que simplemente cae bien y a precias pero, no lo sé con certeza.

Creo que yo no te hice daño ni te hice ningún mal y al decir esto no estoy borrando mis errores ni pretendo quedar como la buena porque errores los cometí y en su momento te lastime la verdad es que a veces creía que ni te importaba lo que yo hiciera te daba igual, no sé realmente, pero fuera de engañarte siempre fui transparente contigo.

Esta fue mi semana de luto; Me ha pasado tanto esta semana pero no me olvido de ti: fui al doctor, y cuanto quise que estuvieras ahí conmigo, imposible no acordarme de ti, de esa última vez que estuvimos juntos en ese consultorio. El doctor me pregunto por ti y fue como un balde de agua fría, no supe que responder su pregunta fue un golpe bajo, no sabes las fuerzas tan grandes que tuve que hacer para no soltarme a llorar desesperadamente frente a él, perdí la voz por un largo lapso, creo que lo noto.

Esta definitivamente no fue la peor semana, pero si la más triste, la más melancólica, la más difícil: Tan real. Recuerdo que me decías que pusiera mi cara triste,(esa carita que no sé porque te gustaba pero insistías en ver esa carita triste en mi) ja! Ahora estoy triste de verdad muy, muy triste y me pregunto si ¿esta cara es la que te gustaría ver? la que siempre querías ver…

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
En las relaciones siempre habrá uno que aporte mas que el otro y es esa persona quien termina mas lastimada pero siempre es mejor no llevar el rencor en las manos y continuar... tarde o temprano el sol en nuestro corazón vuelve a salir para abrigarnos. saludos...

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la noche,
tú coche,
tú y yo.

La aventura,
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las ganas…
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Su olvido…

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mi locura.

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de desprenderme de la moral
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tu delicadeza,
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Mi cuerpo sumergido
en el placer de tu lengua,
mis senos erguidos
al capricho de tus dedos,
los vidrios empañados de mis gemidos.
Mis dientes mordiendo
tu cuello,
tú boca,
tú espalda.

Tus manos en mi cuello...
tus manos apretando
mi piel,
mis nalgas,
mi espalda,
mis senos.

Tú saliva escurriendo
sobre mi cuerpo
mi lengua saboreando
el dulce salado de tu altivez,
mis oídos embriagados
con el sonido de tu respiración

Tú lengua con mi lengua mojándose.
Y la noche…
La noche jugando a nuestro favor.

Lo cierto es que te quise.

Nada que perder.
Te espere tres largos meses sin darme cuenta, tres meses que hasta entonces no había ocurrido nada y fue ahí, en ese momento en que lo descubrí, me descubrí; triste y apagada, esperándote en el último rincón de la esperanza con apenas un rayo de luz tocando mi oscuridad. Y no fue hasta entonces, en ese instante que sin ganas tuve que aceptar que te perdí, que debía buscar fuerzas, que lo único que realmente vendría con el tiempo y a quien tenía que esperar era a la resignación y más tarde el olvido, que no podía seguir manteniendo mis manos en puños y te solté, poco a poco muy despacio y con delicadeza deje que por fin empezaras a diluirte entre mis dedos, mientras mis lágrimas decían acompañarte porque no soportaban que te fueras, que te dejara. 
Cuantas veces caí llorándote, cuantas veces quise llamarte e ir a tu casa y buscarte pero ¿a qué iba? ¿Qué iba a decirte? llegaría con todo mi amor pero sin palabras, sin motivos. Cuantas veces, cuantas noches te añore en …