Ir al contenido principal

Me niego a escribirte con dolor y por eso te escribo con fuerza

No, no, no, no, no, no, me niego. Me niego a creer que el amor es una fuerza tan débil. Me niego a pensar que el amor es una fuerza que se acobarda. Me resisto a creer que una tarde soleada se opaca por una noche lluviosa. Me niego a aceptar que lo que un grupo ve en la cara de dos enamorados retrocede ante negativas que no vienen del corazón. No acepto la idea de que "lo correcto" ahuyente lo perfecto. No, no y no voy a silenciarme ante palabras que intentan sofocar actos. No hay forma que reconozca tu partida después de tus abrazos, después de tus besos, después de tus te adoros o tus te quieros. Jamás voy a dar un paso atrás cuando he escuchado un yo más cuando digo te quiero, cuando te despides con dolor de mi en un andén de metro que no parece sino el escenario de un romance hermoso. Me niego, G......., me niego a dejarte ir sin luchar porque ¿marchamos juntos en lucha dos veces para contradecir el espíritu combativo con un sí, me resigno? Me niego a que la fuerza que me abrazó en la tristeza me quiera hoy de vuelta en la oscuridad de la desesperanza. No reconozco tu ruptura ni tu partida. No creeré que las canciones y los textos y el piano y la guitarra han sonado por historias breves y agotables. Me niego a no quedarme contigo. Me niego a que el amor que me tiene dando vueltas a las cuatro de la mañana, sin hambre, sin sueño, sea alejado por una resignación falsa. Me niego a llorarte porque quiero reírte. Me niego a olvidarme del olor de tu cabello. Me niego que tengas miedo. Me niego a tenerlo yo. Me niego a la pasividad con la que recibo tus palabras porque no soy un pasivo, soy fuerza y lucha. Me niego a no verte mañana y pasado mañana y el resto de la vida si el amor así lo quiere. Me niego a no enfrentar el dolor futuro de una desgracia por permitir el dolor presente de un falso desamor que nos hace frente; falso y engañoso. No acepto, no acepto, no acepto tus palabras de esta noche, cuando éstas le mienten a las palabras de esta tarde. No voy a soltar tu mano. No voy a dejar tus brazos colgados de tu cuerpo, sin los míos, sin mí. No voy a acobardarme ni a resignarme ni a dejarte ir. No voy a comenzar de vuelta sin ti. Me niego a hacerlo y no voy a hacerlo. No voy a mirarte caminar de espaldas a mi, a las ganas, a los sueños, a lo bello sólo porque es correcto. No voy a callarme una vez más porque sé dónde despiertan tus sueños y tus ganas de volar y sé que tengo que ver con ellos. No voy a olvidarme ni a terminar de esta manera. No te voy a dejar partir. No te voy a dejar ir de mí, no te voy a dejar ir de mí, no te voy a dejar ir de mí. No, porque no quieres. No, porque no quiero. No voy a vivir sin ir al cine ni a la montaña ni a los tacos. No voy a vivir sin presentarte a mis amigos ni conocer a los tuyos. No voy a morir sin haber sabido lo que se siente dormirte a besos y despertarte a besos. No voy a vivir sin que hayas conocido mi casa. No voy a vivir sin tu piel, sin tu cuerpo, sin tus mordidas y chupetes. Me niego. Me niego. Me niego. Me niego porque te dejé mi corazón y en unas cuantas semanas lo reanimaste, lo fortaleciste y lo hiciste crecer. Me niego porque me quitaste el frío, porque me recordaste lo que es el amor y lo que es sentirse amado. Me niego y si no me contestas tendré que buscarte, porque tú me necesitas como yo a ti. Y si he de destruir muros y montañas para entrar en tu vida lo voy a hacer. Me niego a tener miedo y dolor porque eso no es el amor. Me niego a escribirte con dolor y por eso te escribo con fuerza, ganas y voluntad. G....... no me voy a rendir.

-IAD

Comentarios

eduardo jqk ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Entradas populares de este blog

"Lo que con los años he aprendido"

"Que hay distintas flores en un mismo ramo
que no tienen porque llevarse bien.
Que si tú me dices ven
e inmediatamente lo dejo todo,
es porque no había nada que dejar antes.

Que una ruptura es una muerte
donde puedes ver al difunto burlarse de ti.
Que hacerse inmune a la fragilidad
es morir cada día de crudeza, sostenibilidad y hierro,
que por la grietas también se respira,
que hay que romperse para coger aire
que por querer ser siempre de alambre
uno atraviesa mi corazón.

Que ningún perro merece morir
por culpa de la puta rabia.
Que si no te vuelven a buscar
después de mandarte a la mierda,
si no te enseñan a llorar lo mordido
sin abandonarte del todo, nunca han estado contigo. Que es de inútiles confundir maldad con torpeza.
Que yo me rió a otro volumen cuando somos tu y yo.
que tú y yo somos un ejército y nosotros
un peligro inminente de fractura.

Soportemos la grieta. Que olvidar de dónde vienes es no saber a dónde ir
que a veces las cosas no salen bien
porque no l…

Lo cierto es que te quise.

Nada que perder.
Te espere tres largos meses sin darme cuenta, tres meses que hasta entonces no había ocurrido nada y fue ahí, en ese momento en que lo descubrí, me descubrí; triste y apagada, esperándote en el último rincón de la esperanza con apenas un rayo de luz tocando mi oscuridad. Y no fue hasta entonces, en ese instante que sin ganas tuve que aceptar que te perdí, que debía buscar fuerzas, que lo único que realmente vendría con el tiempo y a quien tenía que esperar era a la resignación y más tarde el olvido, que no podía seguir manteniendo mis manos en puños y te solté, poco a poco muy despacio y con delicadeza deje que por fin empezaras a diluirte entre mis dedos, mientras mis lágrimas decían acompañarte porque no soportaban que te fueras, que te dejara. 
Cuantas veces caí llorándote, cuantas veces quise llamarte e ir a tu casa y buscarte pero ¿a qué iba? ¿Qué iba a decirte? llegaría con todo mi amor pero sin palabras, sin motivos. Cuantas veces, cuantas noches te añore en …

La noche a nuestro favor

Una, dos… tres noches,
ni siquiera recuerdo ya
cuantas veces me perdí en la oscuridad.

El cielo,
la noche,
tú coche,
tú y yo.

La aventura,
mi curiosidad,
las ganas…
Tú voz, tus palabras.

Su abandono…
Su olvido…

La locura,
mi locura.

Mis locas ganas de volar
de desprenderme de la moral
y someterme a los caprichos
de los deseos más profundos.

Tus manos.
tu delicadeza,
y mi pasión arrebatadora.

Mi cuerpo sumergido
en el placer de tu lengua,
mis senos erguidos
al capricho de tus dedos,
los vidrios empañados de mis gemidos.
Mis dientes mordiendo
tu cuello,
tú boca,
tú espalda.

Tus manos en mi cuello...
tus manos apretando
mi piel,
mis nalgas,
mi espalda,
mis senos.

Tú saliva escurriendo
sobre mi cuerpo
mi lengua saboreando
el dulce salado de tu altivez,
mis oídos embriagados
con el sonido de tu respiración

Tú lengua con mi lengua mojándose.
Y la noche…
La noche jugando a nuestro favor.