TU

Esto no es poesía. Esta soy yo: desbordandome...

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Si no me vas a dar las manos al menos chocalas

Tengo esta desnudez que no sirve de nada
como si solo estuviese arrugando un folio para
tirarlo a la papelera.

Después lo cojo
y lo vuelvo a lanzar
y lo vuelvo a coger.
Así
una y otra vez
y otra
y otra.

Pero yo sigo sin ser otra.

Tengo esta soledad que me sirve de todo
como si solo estuviese estirando el plástico
con el que esterilizarme.

Un muro por la independencia.
Con una frase a modo de esquela que solo diga:
No necesitas a nadie.
Amar al margen.
De todo.

Como verse a uno mismo creyéndose sus propias mentiras, eh?

Si me ves llorar, es porque se me metió la velocidad en los ojos.

Oigo el rugir del viento y pienso:
soñaba mejor en tu risa.

¿Sabes qué?
quizá no sea tanto por las mentiras que te dices
si no por las verdades
que te callas.

Tus pistas de absurdo asesino en serio.

Como cuando alguien te sonríe mientras se cuelga el cartel de
“estoy bien, solo he cerrado por vacaciones”.

De quién es la culpa:
¿de quien no tira el penalti o de quien lo falla?

Cambio hogar por escondite.
Tiempo por dinero trabajando.
Cambio privilegios por responsabilidad.

Cámbiame, que no llevo suelto
el ser libre.

Hasta la furia podría cambiar
por un beso de tranquilidad,
a cambio.

Pero no cambio cicatriz por medallas, así que deja mis heridas en paz.

He llorado hacia dentro
regándolas
mis heridas.

Y han echado raíz.
En mí.
De algo.

Y no sé que es pero está creciendo
como frutales en primavera,
como grietas en una casucha.

Ni siquiera sé
si me da valor
o miedo.
He tratado de besarlo con mi saliva,
pero dice que solo quiere mis lágrimas.
Y fuego.
¿Tienes?

Un palacio de silencios cabizbajos donde pedir perdón es osadía
y el orgullo se traga como el semen: a disparos.
Con un paisaje de cortinas y ninguna fe.
Derritiéndose en sus propios peldaños.

Un museo de cera donde cobijarse
en caso de incendio.
Eso era.
Todo lo que supe construir.
Sin vivir en el intento.

Solo estaba jugando al basket con cigarrillos y papeleras, señor,
solo estaba jugando a mentir,
a bajar la ventanilla sin gritar.
Donde poder pudrirse uno a gusto
mientras el tiempo derrite las fuerzas que ya no tienes
y las que todavía te faltan.

Buenos besos
muchas noches
hasta mañana.

1 comentario:

Tamara López dijo...

Cámbiame, que no llevo suelto el ser libre.
Me ha encantado eso <3